¿Por qué Aysén y Magallanes no cambian la hora en Chile?

En Chile, el cambio de hora es una tradición establecida desde hace décadas. Dos veces al año, millones de personas deben ajustar sus relojes para adaptarse al horario de invierno o al horario de verano, en un intento por optimizar el uso de la luz solar y generar beneficios energéticos y sociales. Sin embargo, existen dos regiones en el país que escapan a esta costumbre: Aysén y Magallanes.

Mientras en el resto del país se deben adelantar o atrasar los relojes, los habitantes de estas zonas del extremo sur de Chile mantienen el mismo horario durante todo el año. ¿Cuáles son las razones detrás de esta decisión? A continuación, te contamos los principales motivos y cómo afecta la vida diaria en estas regiones.

El origen de la medida en Magallanes

Magallanes fue pionera en esta política. Desde hace casi una década, esta región decidió mantener el horario de verano los 365 días del año. La razón principal radica en las características geográficas y climáticas de la zona, donde la cantidad de luz solar disponible es considerablemente menor en comparación con el resto del país.

En las regiones australes de Chile, los días de invierno son muy cortos y las noches se alargan, afectando no solo las actividades cotidianas, sino también el estado de ánimo y la salud de las personas. Por ello, mantener el horario de verano permite maximizar las horas de luz disponibles durante las tardes, favoreciendo una mejor calidad de vida.

Aysén se suma al horario permanente de verano

A partir de 2024, Aysén se sumó a esta medida, convirtiéndose en la segunda región de Chile en eliminar el cambio de hora. La decisión fue respaldada por un decreto publicado el 20 de marzo en el Diario Oficial, donde se formalizó que Aysén no realizaría más modificaciones horarias y se mantendría de manera permanente en horario de verano.

Este cambio no fue impuesto de manera unilateral, sino que se realizó una consulta ciudadana impulsada por la Delegación Presidencial Regional de Aysén. El resultado fue contundente: el 94% de los ayseninos votó a favor de eliminar el cambio de hora y mantenerse siempre con un horario estable.

Las razones detrás de la medida

El documento oficial que respalda esta decisión destaca diversos beneficios asociados a mantener el horario de verano de manera permanente. Entre ellos se encuentran:

  • Mayor conciliación familiar y laboral, ya que contar con más horas de luz después de la jornada de trabajo o estudios permite realizar actividades recreativas, deportivas o sociales.
  • Fomento del turismo, al disponer de más tiempo con luz solar para realizar paseos y disfrutar de los atractivos naturales de la región, dinamizando así la economía local.
  • Mayor seguridad en los traslados, especialmente en las tardes, cuando las personas regresan a sus hogares desde sus trabajos o colegios.
  • Eficiencia energética, al reducirse la necesidad de usar iluminación artificial durante más tiempo.

Además, un análisis realizado por la Gobernación de Aysén indicó que las regiones del extremo sur de Chile son las que presentan menor exposición solar diaria. Esto significa que los tradicionales cambios de huso horario afectan profundamente las rutinas diarias y la fisiología de sus habitantes, generando alteraciones en los ciclos de sueño y en el bienestar general.

¿Qué diferencias existen en los horarios de luz?

Para dimensionar mejor esta situación, es útil comparar los horarios de amanecer y atardecer entre las regiones de Aysén y Magallanes con otras zonas de Chile. Durante el verano, cuando todo el país está en horario de verano, la diferencia no es tan notoria.

Sin embargo, en invierno la realidad cambia drásticamente. Mientras en ciudades del norte de Chile, como Antofagasta, el sol puede salir alrededor de las 7:30 de la mañana y ocultarse cerca de las 18:30, en Magallanes y Aysén los amaneceres son mucho más tardíos y los atardeceres también más tempranos, con días notablemente más cortos.

Por ejemplo, en Punta Arenas, en pleno invierno, el sol puede salir recién pasadas las 9:00 de la mañana y ocultarse cerca de las 16:30. En este contexto, mantener el horario de verano ayuda a aprovechar mejor las escasas horas de luz disponibles.

Un modelo que podría expandirse

La decisión de Aysén y Magallanes ha abierto el debate sobre la posibilidad de que otras regiones de Chile adopten medidas similares, especialmente aquellas que se encuentran más alejadas del centro del país o que enfrentan condiciones geográficas particulares.

Por ahora, Aysén y Magallanes son las únicas regiones que se mantienen fuera del tradicional cambio de hora en Chile, privilegiando la calidad de vida de sus habitantes y adaptando sus horarios a sus condiciones naturales.

Esta decisión marca un precedente y demuestra que las políticas públicas pueden adaptarse a las necesidades locales, buscando siempre el bienestar de las comunidades y el respeto por las particularidades de cada territorio.

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