LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS

Las audiencias siempre esperan que los medios de comunicación les cuenten qué está sucediendo a su alrededor. En ese sentido, no solo se muestran ávidas, también son exigentes. Su principal exigencia es la verdad; la segunda, es la inmediatez; la tercera, es el espacio, el lugar donde se narra el hecho. Hoy las audiencias se informan, de preferencia, a través de las redes sociales, de plataformas audiovisuales como YouTube, o transmisiones en vivo hechas con un teléfono celular. Atrás van quedando otros soportes más “antiguos”, como la televisión, la radio, los diarios, las revistas.

Cualquiera sea el formato, la prensa continúa ejerciendo un papel determinante a la hora de transmitir información veraz y oportuna. Así, el pasado viernes 8, apenas una hora después de que el Gobierno Regional de Aysén publicara en el portal Mercado Publico un llamado a licitación para la adquisición de teléfonos celulares de alta gama para los 14 consejeros regionales y otros altos funcionarios de la entidad, nuestro medio tuvo acceso a esa información pública.

Conocidos los detalles de la licitación –que incluía la provisión de 26 millones de pesos para la adquisición de los equipos– se tomó la decisión editorial de publicar dicha información, convencidos de que el público tiene derecho a saber en qué se invierten los recursos que pertenecen a todos los contribuyentes.

Lejos de una supuesta doble intención destinada a dañar la honra de las señoras y señores consejeros regionales, así como la de los otros funcionarios favorecidos por la compra de teléfonos de última generación, la decisión de hacer pública la licitación obedece al deber que nos rige como medio con más de cuatro de décadas de prestigiosa existencia en nuestra región.

Si cada vez que los medios en posesión de alguna información relevante se restaran de difundirla, so pretexto de no dañar la honra de personas o instituciones involucradas en hechos ilícitos, irregulares, arbitrarios, inmorales o cuestionables desde el punto de vista ético, lo más probable es que sus audiencias habrían sido vulneradas en su derecho a ser informadas.

Más allá de atacar al mensajero, el Gobierno Regional de Aysén debería asumir la responsabilidad de haber levantado una licitación para la compra de teléfonos de alta gama, en momentos en que el país pasa por la peor crisis social de los últimos 30 años.

Huelga decirlo, pero aquí también se extraña el rol fiscalizador de los diputados regionales; la ciudadanía espera que ellos se empoderen de esa extraordinaria facultad que les otorga la Constitución y que exijan que se investigue. En las últimas horas la licitación fue bajada de Mercado Público; sin embargo, se buscaría perseguir la responsabilidad administrativa de quien decidió la compra.

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