EMPRESA Y DERECHOS HUMANOS

Seremi de Justicia y Derechos Humanos, Eugenio Canales.

En Naciones Unidas, se ha reconocido hace algunos años que las empresas tienen responsabilidad en prevenir, mitigar y remediar sus impactos en derechos humanos, mientras los Estados tienen la obligación de proteger estos derechos ante el riesgo de su violación por los actores económicos.

Ayer celebrábamos la colaboración público – privada de la Confederación de la Producción y el Comercio y el Ministerio de Justicia y DDHH con la  con la reinserción social,  y hoy celebramos el trabajo que la Confederación se compromete a realizar junto con nuestro ministerio en torno a los derechos humanos, para Chile el compromiso de la empresa con los derechos humanos es muy importante, existe un plan nacional que hemos comprometido a nivel internacional que lidera la Subsecretaría de Derechos Humanos, que tiene como protagonistas principales precisamente a todo el sector productivo, a todo el sector del emprendimiento, que son un agente social del cambio en Chile fundamental, el Derecho Humano al trabajo es un derecho esencial, antiguo como la carta de  las naciones unidas, pero que hoy día adquiere una nueva perspectiva, necesitamos promover y proteger los derechos humanos en el ámbito del trabajo, no solo en el sector público también en el sector privado, este es un paso gigante que se da al abrir el enfoque de Derechos Humanos del sector público al sector privado, porque ambos nos encontramos, lo público siempre termina en las personas, en la gente, lo privado se proyecta socialmente y se involucra con los temas públicos, esta alianza por lo tanto es necesaria para que los derechos humanos, para que el respeto, la dignidad de la persona humana, sea el eje central de nuestra acción, los países en la medida que se comprometen con su gente son países que están llamados a tener éxito y prosperidad, y a ser además un país más estable, estamos trabajando en el sector público y en el sector privado es para el beneficio y bienestar tanto moral como material de las personas, y eso lo consolidamos a través de esta alianza que esperamos de frutos muy concretos, generando una cultura de los derechos humanos.

Por las actividades propias de su funcionamiento, las empresas se relacionan con múltiples actores, como trabajadores, consumidores, proveedores, comunidades cercanas, además de accionistas e instituciones del Estado. Sus operaciones producen impactos positivos sobre todos estos actores, al generar trabajo, infraestructura, servicios, impuestos, conocimiento, etc. Pero al mismo tiempo sus actividades pueden producir impactos negativos en los derechos humanos de ellos. Por ejemplo, una empresa puede poner en riesgo la salud y seguridad de sus trabajadores por condiciones de trabajo poco seguras o saludables que los exponen a accidentes o enfermedades ocupacionales. Una empresa también puede suscitar episodios de contaminación que afecten gravemente a sus comunidades. Hay más ejemplos, y todos estos son asuntos de derechos humanos. Las empresas deben evitar que sus actividades provoquen o contribuyan a provocar consecuencias negativas sobre los derechos humanos. Deben prevenir, así como también mitigar o reparar estos impactos cuando se produzcan. Para esto, deben tener en cuenta los derechos humanos internacionalmente reconocidos, los que abarcan, como mínimo, los derechos establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales y sus protocolos facultativos y la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo.

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