Los intereses no se transan.

El Estado es la contraparte del sector privado, tanto para promover sus actividades como para evitar abusos. El sistema político, el que debiera dar cuenta de los intereses de los ciudadanos, en una lógica de representación efectiva. Qué evaluación hacemos de ambas dimensiones, sirve para analizar la discusión respecto de tributos y jornada laboral.

El gobierno con la reforma tributaria propone cambios para los contribuyentes de primera categoría; reponen la integración tributaria, el impuesto a la renta de las empresas utilizado como crédito en la renta de sus dueños. Monedas de cambio; las PYMES, Mujeres y Adultos Mayores. Quienes descreen del rol del Estado, cuesta entiendan que los impuestos son para financiar bienes comunes surgidos de vivir en sociedad, entre ellos, el marco institucional para el desarrollo de sus negocios. Sin embargo, acuden al Estado cándidamente cuanto necesiten un salvataje o se les facilite acceder por decreto a nuevos negocios. El proyecto de reducir horas de la jornada laboral, transita entre el descredito y la desconfianza. Los empresarios se oponen argumentando caída en la productividad y aumento del desempleo, los trabajadores tratan de protegerse de la precarización laboral y del padecimiento de los salarios. Al gobierno parece incomodarle más la militancia comunista de Camila Vallejo, promotora de la jornada de 40 horas semanales, que los intereses que defienden los oligarcas de la SOFOFA y CPC, promotores del chorreo.

La economía viene perdiendo competitividad, producto entre otras cosas, de la caída sostenida en productividad, entendida ésta como la eficiencia en la producción; la relación de recursos utilizados y bienes producidos. Al insistir en un mayor costo por mano de obra, debemos asumir que los otros factores de  producción -capital y tecnología- se mantienen constante; ¿no hay allí espacio para mayor eficiencia?. La reducción de jornada laboral con flexibilidad, genera suspicacias, ¿cuántos trabajadores estarían en condiciones de negociar, uno a uno, con el empleador?. La baja tasa de sindicalización ha sido el paraguas del abuso, abundan experiencias de expoliación y maltrato.

Poca grandeza y menos consideración a la hora de reconocer el aporte de los trabajadores; en contraste, desmesurada disposición a blindar intereses y privilegios. Lo más probable es que las diferencias se zanjen a favor de los de siempre en complicidad de los de siempre, entiéndase empresarios y políticos, hermanados en contubernios y otras tramas urdidas en comitivas presidenciales, en directorios generosamente compartidos y cocinas donde se cuecen los caldos que superan la discusión del congreso; esta demás ir a Valparaíso.

Los pragmáticos del poder no necesitan sacrificar ideología para resguardar sus intereses. Les ha resultado recurrir a la estratégica conducta de los Teros, pajaritos que ponen sus huevos en un lugar, alardean y gritan en otro. La Etología -estudio de la conducta animal-, al servicio de los hacedores de política; los custodios de turno.

Roberto Bravo Galleguillos.

Related posts