Los inmigrantes y el 18 de septiembre…

POR: JORGE ABASOLO

TODO PAIS TIENE sus maneras de celebrar ciertas efemérides. Es muy probable que en Chile nos dejemos llevar por lo que la fiesta implica: jolgorio y diversiones; desplazando a un segundo plano lo que se conmemora: un clamor libertario que habría de plasmarse dos años después de aquella Primera Junta de Gobierno.

Los extranjeros radicados en Chile, adhieren a esta celebración –algunos con entusiasmo, otros por inercia-, pero a muchos les sorprende ese patriotismo exacerbado en esta fecha, y que se omite el resto del año.

Hace algún tiempo, Yan Jun Tsung (ciudadano chino residente hace once años en Chile) quedó muy sorprendido al ver cómo una bandera chilena de plástico hacía las veces de mantel en una fonda.

-“¡Eso jamás se permitiría en un país como China! ¿Te imaginas comiendo sobre la bandera? Eso allá es imposible…es un emblema sagrado”, dice este académico y acupunturista. Y agrega: “¡Ni hablar de ponerse a zapatear!”

“Los chinos somos más bien tímidos. Como que no nos sentimos cómodos expresando nuestro amor por la patria como hacen los chilenos. Asegura que le encanta la chicha, la ensalada chilena y la empanada.

“Lo que más me gusta de estas Fiestas es que la gente anda de buen ánimo y se puede compartir con la familia y los amigos”, añade.

La brasileña Amira Santos, profesora de fotografía admite que la alegría de estas Fiestas Patrias es contagioso y que la comunidad brasileña se siente totalmente integrada. Eso sí, reconoce que en su país no hay una fiesta parecida a la del 18 de septiembre. Al menos no una que se repita a lo largo del territorio nacional.

“El 7 de septiembre es el día de nuestra independencia, pero solo se ven desfiles militares. Lo único en común con Chile es que el día es feriado y muchos aprovechan de escapar de la ciudad a las playas”, comenta.

Con 25 años viviendo en Chile, la uruguaya Alejandra Campeas todavía no puede entender tanta festividad relacionada con esta fecha.

“¿Otra vez asado?  ¿Para llenarse de humo y polvo en las fondas? ¡Auxilio!, nos dice riendo.

Y no es que no le guste, es que en Uruguay no hay ningún día relacionado con alguna celebración patriótica. “Todo lo que mueve el 18 es muy lindo y se ve un interesante sentido de la identidad. Me encantaría sentir algo así por mi país”, relata.

“En Chile todo el mundo pone los adornos en sus casas y celebra todo el mes de septiembre, pero en nuestro 4 de julio solo lo hacemos ese día con los fuegos artificiales”, dice Marta Lydon, quien llegó a Chile hace más de dos años desde Dallas, Estados Unidos. Eso sí, confiesa que hay algo que no le gustó al visitar el Parque O’Higgins y el Parque Bicentenario de Vitacura. “Hay una gran brecha entre las diferentes comunidades. Se podía ver cómo la gente solo quería socializar con su propia clase social. Hubiera preferido una fonda que mostrara una mayor diversidad de personas.

En el Parque O’Higgins se sintió mucho más accesible y amable a cualquiera”, cuenta.

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