El sueño de la Universidad de Aysén

María Teresa Marshall, Rectora Universidad de Aysén

Hace tres años nos propusimos trabajar arduamente para conseguir el sueño de muchas generaciones de ayseninos, que estaban obligados a salir de la región para obtener su título profesional.

Este anhelo comienza a concretarse con las movilizaciones de comienzos de la década, las cuales finalmente se tradujeron en la Ley 20.842 que, en 2014,  completó una red nacional de universidades estatales, con la creación de las casas de estudio de O´Higgins y Aysén.

Tras un período no exento de dificultades, la Universidad de Aysén está pronta a colocar la primera piedra de su edificio fundacional. Este albergará a una comunidad de 500 estudiantes y una planta de 50 académicos, además de funcionarios y colaboradores.

Actualmente, contamos con las carreras de Enfermería, Obstetricia, Ingeniería Forestal, Ingeniería Civil Industrial, Agronomía y Trabajo Social. A estos planes de estudios se sumarán progresivamente Psicología, Ingeniería Comercial, Ingeniería Civil Informática y Terapia Ocupacional, a partir del 2020.

La Universidad de Aysén ha cumplido con éxito su primera y más difícil etapa: la instalación. Ahora viene la materialización de su casa definitiva, la certificación de su calidad por los órganos reguladores, la ampliación de su oferta académica y la consolidación de su equipo de investigación y vinculación con el medio. Cada uno de estos logros ha sido posible por el constante aporte del Consejo Superior, por las proposiciones del Consejo Social y de las autoridades regionales y nacionales que han abierto espacios para el impulso de la actividad académica de la Universidad. Ser parte del Consejo de Rectores y del Consejo de las Universidades Estatales, sin duda ha fortalecido un camino que a menudo se hace complejo e incierto.

Hemos iniciado un camino sin retorno, que ha contado con el concurso inestimable de académicos, cuerpo directivo y funcionarios. Solo me queda agradecerles y desearles a las nuevas autoridades todos los parabienes, pues Chile y los ayseninos se merecen una universidad como la que estaba en nuestros sueños.  

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