La Infidelidad

POR: JORGE ABASOLO

EN LA BARRA DE UN BAR un tipo le dice a su amigo:

-Compadre, ¿a usted le gusta practicar el sexo entre tres?

-Claro. ¿Por qué no?

-Entonces ándate al tiro p’a tu casa porque empezaron sin ti…

Arranco la columna de hoy con este relato, luego de leer el libro  “¿Y ahora qué hacemos?”, de Alejandra y Antonio Godoy (Penguin Random House Grupo Editorial S.A. 250 páginas)

Hay párrafos que me dejaron descolocados, pues en pocas palabras dicen demasiado. Me voy a la página 53, donde los autores proclaman que “un caso especial son las relaciones virtuales con alguien  que jamás se ha conocido personalmente y que puede vivir muy lejos. Sabemos que hoy abundan estas aplicaciones que facilitan estas formas de contacto que a veces consisten sólo en sexo virtual, dejando de lado todo lo emocional, pero otras sí incluye lo afectivo y son más problemáticas. Nos referimos a aquellas en que –pese a que no se haya practicado sexo virtual- se han conversado temas muy íntimos y se les ha dedicado muchos tiempo”.

¡Cuán cierto es lo que dicen los autores!  Y convengamos en que se trata de un tema moderno, pues Internet y todo lo que ello involucra y acarrea hasta nos cambió el concepto de infidelidad.

Generalmente se considera que hay dos tipos de infidelidad: la emocional y la sexual.

Los estudiosos del tema afirman que la infidelidad femenina está vinculada más frecuentemente con conflictos de pareja no resueltos.

Si analizamos muchos casos de infidelidad podemos establecer una especie de axioma. Por ejemplo, el hombre primero es infiel y después es infeliz;al contrario de la mujer, que primero es infeliz, y después es infiel.

El resultado es desgarrador en ambos casos y terminan tan depresivos que algunos no tienen ganas ni de matarse.

Todos los experimentos y pruebas realizadas en este sentido demuestran que las mujeres encuentran la infidelidad emocional más perturbadora y difícil de perdonar, mientras que los hombres se inclinan por considerar que la imagen de la infidelidad sexual es mucho más angustiante para ellos. Y por cierto, les produce mucho más dolor y celos que la infidelidad emocional.

En síntesis, la mujer puede perdonar una infidelidad sexual. Lo puede  tomar como un entusiasmo pasajero…una calentura fugaz, un polvito loco que no se repetirá frecuentemente. Pero lo que le cuesta perdonar es la infidelidad emocional, pues ella perdura más tiempo, y le puede hacer perder a su pareja.

Sigamos con el tema. De acuerdo a investigaciones serias, un 60% de los hombres frente al 15% de las mujeres soportan mejor una infidelidad

emocional, mientras que el 85 % de las mujeres prefiere una infidelidad puramente sexual.

Como para reflexionar en torno al tema, sin duda.

Y es que la mujer está más férreamente atada a los afectos y a los sentimientos.

En estos complejos tiempos, el libro ¿Y ahora qué hacemos?” es ideal para leer…y compartir con la pareja.

¡No se le ocurra hacerlo con la amante, porque ahí la embarra medio a medio.

Y es que compartiendo este libro, nos quedará meridianamente claro que el concepto de fidelidad o infidelidad jamás ha estado nítido.

Menos en estos tiempos, donde la fidelidad parece encontrarse solamente en los equipos de música.

Related posts