CULTIVO DE CANNABIS

Comisario Patricio Rojas Carreño, Jefe Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado Coyhaique

En nuestro país, bastante se comenta por los diferentes medios de comunicación social sobre el cultivo de Cannabis o Marihuana.  Si bien estos comentarios son   ¨cíclicos”, esto es, que cada cierto tiempo aparecen en portadas de diarios o en las noticias, éstos provocan un debate referente a si es una droga “social” o “medicinal” y que debería ser autorizado su cultivo en ciertas cantidades por las personas que lo deseen, dándoles el uso que ellas estimen conveniente. Puedo aseverar que este tipo de debates, donde cada participante tiene su postura, las que se respetan totalmente, han llevado a incurrir en errores, faltas o delitos a un número no menor de ciudadanos, quienes a raíz del mal tratamiento de la información, se han tomado la libertad de proceder a su cultivo.

Durante el corto tiempo que he permanecido por estas tierras de la Patagonia chilena, me ha tocado enfrentar en un par de procedimientos policiales a personas, adultos en su totalidad, que tienen una mala comprensión respecto a lo que señalan la Ley y su Reglamento. Desgraciadamente en más de algún caso se han dejado influenciar, entendiendo que pueden libremente mantener sus “cultivos”. Por lo anterior, cuando la Policía ha tocado la puerta de las casas donde existen estos cultivos, sus propietarios indican que “la ley me faculta para tener dos ó tres plantas para mi consumo personal”, por lo que luego de escuchar sus argumentos, nos tomamos el tiempo para indicarles lo que señala la Ley Nº. 20.000, que sanciona el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. Para una mejor  comprensión de los antes expuesto, a continuación transcribo textualmente el artículo 8° del mencionado cuerpo legal: “El que, careciendo de la debida autorización, siembre, plante, cultive o coseche especies vegetales del género cannabis u otras productoras de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, incurrirá en la pena de presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo y multa de cuarenta a cuatrocientas unidades tributarias mensuales, a menos que justifique que están destinadas a su uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo, caso en el cual sólo se aplicarán las sanciones de los artículos 50 y siguientes.  Según la gravedad del hecho y las circunstancias personales del responsable, la pena podrá rebajarse en un grado.”

La “debida autorización”, a la que se refiere el párrafo anterior está muy claramente señalada en el Reglamento de la Ley Nro. 20.000, esto es, en el Decreto 867, promulgado el 08 de agosto del 2007, texto legal que invito a leer y como decimos coloquialmente a “darle una vuelta”. Dicha “lectura” o “vuelta” evitará que caigan en algún tipo de delito o falta a la legislación vigente, que mancharían sus buenos antecedentes ciudadanos.
Finalmente y con la única intención de informar a los ahora “mis vecinos de Coyhaique”, les doy a conocer una parte del Informe Mundial sobre las drogas del año 2017, de la Oficina de las Naciones Unidas contra las drogas y el delito (UNODC), En él se señala que alrededor de 250 millones de personas, algo así como el 5% de la población adulta mundial, han consumido drogas a lo menos en una oportunidad en el año 2015, pero lo realmente alarmante, por decirlo de una manera sutil, es que 29,5 millones de esos consumidores, o sea, el 0,6% de los adultos que habitan nuestro planeta, padecen algún tipo de trastorno mental provocado por el uso de drogas. 

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