Una lectura para recordar el Día del Libro y de los Derechos de Autor

Ayer 23 de abril, se celebró el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor, una importante fecha pero que poco a poco el ciudadano ha dejado de lado, llegando a festejarse solo en contextos escolares y universitarios. Realidad que impacta sin duda por la importancia de los libros, sus autores y precisamente la lectura, hábito que se ha ido perdiendo y que además con la revolución tecnológica, permite correr el riesgo de la desaparición del papel impreso, algo con lo que se lucha constantemente y se está empezando a convivir, abrazando por ejemplo las bibliotecas a las nuevas posibilidades digitales, buscándose así que las nuevas generaciones del mundo “touch” y “Smart” no pierdan al niño lector que llevan dentro, nuevo mundo que como se observa, ha impactado sin duda en el rendimiento escolar respecto de la comprensión lectora. Hoy, cada vez los niños leen menos, lo cual queda claro en cada medición o pruebas que se aplican, fomentándose así cada vez más programas para impulsar la lectura, lo cual es bueno, pero amerita un mayor impacto. Sin embargo, en torno a toda esta problemática -porque realmente es un problema que cada vez leamos menos- también está la situación económica, la industria y leyes que no permiten que por ejemplo el precio de los libros sea cada vez más accesible, todo un tema que se podría analizar en varios capítulos. ¡La lectura nos hará libres y no debemos perder el hábito!, porque el tomar un libro, un diario, etc. así sea en su formato digital, permite que nos mantengamos informados, así mismo, abre las mentes a la imaginación, mejora la ortografía y fomenta el buen léxico, leer nos impulsa a ser autodidactas y a expandir las funciones de nuestro cerebro. En un libro, se encuentran millones de ideas, no debemos perder la oportunidad de sumergirnos en una buena lectura. Que los buenos hábitos sean aprendidos desde casa, es la mejor opción. ¡Que haya sido un feliz día del libro!

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