Femicidios

El femicidio número 17 se registró ayer en el norte del país. Una vida más que se apaga luego de actos tormentosos y cuyo historial ya contaba con denuncias en contra del homicida por VIF, las que evidentemente no tuvieron el efecto que se buscaba, y que a la víctima la llevaron a vivir con temor, el cual culminó cuando en pleno centro de la ciudad  de Arica, su vida terminó tras ser apuñalada en reiteradas ocasiones. Terrible sin duda este tipo de hechos –ya que hablamos de 17 femicidios- que atemorizan, sorprenden e indignan por su crueldad, sobre todo por los historiales que se dan a conocer donde el común denominador nos dice} que las víctimas sí denunciaron, acudieron a pedir ayuda pero las condenas son tan ligeras que terminan en órdenes de alejamiento que claramente no se llegan a cumplir. ¿Es cuestionable entonces el tipo de condenas que se les entrega a las personas que son culpables de violencia?… y esto exige una revisión en todo lo concerniente para que el rango de demora en denunciar no sea de siete años, sino que se actúe inmediatamente y que posteriormente, las condenas sean mucho más pesadas para quienes cometen este tipo de delitos, porque las víctimas no pueden vivir con miedo durante toda su vida, más si no pueden confiar en el sistema para que puedan efectuar sus denuncias, muchas veces llegando a continuar bajo el sometimiento y todo lo que esto encierra, pues creen que el círculo de la violencia para ellas no tendrá fin y de esta manera, no podrán escapar de su desgracia. Para fortalecer a las víctimas de violencia, es necesario modificar los procedimientos que deben pasar para salir adelante, pues evidentemente, algo se está haciendo mal.

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