Sin apoyo

Con el fervor mundial que provoca, indiscutiblemente el fútbol es el deporte rey, y tal cual, así le llaman. Mueve masas y por supuesto, cantidades incalculables de dinero, negocio redondo que ha opacado a otras disciplinas deportivas también importantes que junto con no tener la misma publicidad que el balompié, los deportistas han tenido que surgir solos para luego ser “reconocidos” solo si traen medallas o dejan el nombre de un país bien parado, porque después de todo, no son ni si quiera mirados por la propia nación, región o ciudad a la que representan con orgullo; en pocas palabras, son ignorados.

Hace poco leímos con indignación las palabras del mejor gimnasta que hoy por hoy tiene Chile, ¡vaya, de la historia!, Tomás González, un joven que a punta de esfuerzo ha obtenido logros indudablemente importantes en su disciplina y para nuestro país, pero que tras sincerarse dejó en claro una dura realidad que viven muchos hace años. No tiene apoyo de nadie, más que sus fuerzas, el aliento familiar y sin duda un ¡vamos! de uno que otro fan que le agradece su destreza, pero lo que es auspicio para costear todo lo que significa mantener un entrenamiento arduo, indumentaria, etc., simplemente no hay.

En Aysén sucede la réplica exacta que cientos de deportistas de alto rendimiento viven y es que nadie les apoya sin antes haber golpeado cientos de puertas; muchos deben depender de proyectos, de su propia fama si es que lograron algo, de algún empresario o también de si algún representante del gobierno empatizó con ellos para poder auspiciar competencias, ni si quiera sus carreras, y es que el Estado, seamos sinceros, tiene también una deuda larga con ellos, pero también el mundo privado, aquel que prefiere apostar pero siempre por algo a cambio, y aunque sí lo reciban, parece ser que falta motivación, un poco de responsabilidad social, podríamos llamarle.

El deporte en general debería contar con mayor inversión, y esto debe empezar desde las escuelas, para que diversas disciplinas vayan obteniendo deportistas y así se pueda diversificar esta materia, cambiando el chip, y no se vea concentrada solo en las que sí reciben apoyo. Que el ejemplo de Tomás González sirva de algo para entender que un deportista no nace de un día para otro, que cultivar el cuerpo, la mente a diario, sí cuesta, y aunque las ganas más que de ser millonarios, sea llevar en alto el nombre de un país, también merecen el apoyo económico. En Aysén tenemos grandes deportistas, grandes niños, jóvenes y adultos que a pesar de las dificultades, -a las que se le suman ser de una zona extrema-, persisten en sus sueños, pero ¿qué pasará con ellos si nadie los apoya? He ahí la pregunta con una sencilla respuesta. No pasará nada, y eso, no se puede permitir.

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