Pensar Aysén

En lo individual, el ejercicio de detenerse y pensar en un objetivo o varios al mismo tiempo, es algo que quizá hacemos de manera inconsciente, es que lo hemos practicado desde que empezamos a discernir.

Mentalmente proyectamos un futuro plausible, un logro por conseguir y si somos ordenados, diseñamos desde el conocimiento particular una especie de plan para conseguir nuestro anhelo.

En términos regionales es un poco más complicado. El objetivo es multidimensional por naturaleza y los actores involucrados son muchos más que dos. Entonces, no es sencillo encontrar antes que todo el objetivo principal.

Para una región la palabra más usada en esta antigua discusión es el desarrollo. Pero, ¿qué es el desarrollo? O, ¿qué tipo de desarrollo es el que necesitamos?

Para más de un vecino de Villa O’Higgins, el desarrollo estará principalmente dado por conectividad, y para quien vive en la casa contigua puede estar en la atención de salud.

Por años para un importante grupo de personas el desarrollo se ligaba fuertemente a la creación de una universidad regional en Aysén y eso hoy es una realidad.

Para otros pobladores de Caleta Tortel es simplemente tener energía eléctrica las 24 horas del día. Lo que ellos piden y perciben como desarrollo es para otras latitudes una cosa básica, pero para los tortelinos es de primera necesidad y desde esa base, empezar a conversar recién de desarrollo.

Lo recién expuesto habla de la inmensa variedad de percepciones y visiones sobre lo que significa el desarrollo y como esa palabra o concepto cobra vida en cada realidad regional.

Debido a esta razón y muchas más es que cuesta tanto ponerse de acuerdo. Llegar a un acuerdo ciudadano que contenga la mayor cantidad de opiniones y puntos de vistas, pensando en la democracia de la iniciativa, quizá es fundamental para que no adolezca de legitimidad.

Algunas sociedades logran acuerdos ciudadanos a través de plebiscitos, otros hablan de una carta fundamental y regidora a través de una asamblea constituyente. Cada iniciativa lo que busca es elaborar una carta de navegación que establezca objetivos y marcos legales para cumplir con esa meta, un acuerdo social para delinear comportamiento y en definitiva, una reglamentación para actuar y moverse como sociedad.

En Aysén se han hecho esfuerzos en este sentido, se han explorado en varias ocasiones cartas de navegación, pero adolecen de un componente elemental: su continuidad. Hasta ahora solo estamos supeditados a las ideas del Gobierno que se impone en las urnas.

Puede ser tiempo de buscar una fórmula distinta, con carácter regional y que traspase las fronteras del tiempo y los ciclos gubernamentales.

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