La imagen de Coyhaique

Si usted ingresa por el sur de la región de Aysén, se va a encontrar con una pequeña ciudad llamada Villa O´higgins, que a pesar de su pequeño tamaño está ordenada, muy limpia, hermoseada y que se repleta de turistas en verano. Al seguir avanzando, Cochrane lo recibirá con un hospital en construcción, con una plaza remodelada y con un terminal de buses moderno y arquitectónicamente bello, la ciudad también se llena de turistas en el verano. Puerto Río Tranquilo es la joya del sur de Aysén, triplica su población en época estival y poco a poco empiezan las obras de infraestructura a ponerse al nivel que se requiere. A orillas del Lago General Carrera o Chelenko, Chile Chico recibe a miles de turistas todo el año, con un terminal de buses más que suficiente para los pasajeros, una obra fantástica. En una medida distinta pasa lo mismo en Cisnes, por el norte.

Al llegar a Coyhaique, capital regional de Aysén, el panorama es menos auspicioso, al ingresar por el sur de la Ruta 7, un bonito letrero da la bienvenida a los visitantes. Ese mismo tipo de letrero que avisa que estás en Coyhaique no existe en la entrada norte, solo algunos esfuerzos propios de vialidad.

Es verdad, Coyhaique adolece de obras que impacten, infraestructura que le haga sentir al visitante y por supuesto al habitante local que está en “la capital del reino”.

Los turistas en Río de Janeiro saben que están donde están por el Cristo Redentor, lo mismo en París, en Nueva York, Sidney. En Argentina para ocupar ejemplos cercanos, Bariloche y sus calles con aroma a chocolate, El Calafate y la posibilidad de llegar a pie al glaciar Perito Moreno. En Chile,  Valdivia con su río Calle-Calle y el puente Pedro de Valdivia, Puerto Varas y su costanera, Frutillar y las Semanas Musicales, Chiloé y su periplo de fiestas costumbristas, un mundo de etcéteras.

Coyhaique, capital regional de Aysén en plena Patagonia, en medio de dos grandes del turismo como Puerto Varas y Magallanes, necesita un “algo” que lo identifique. Más allá de los parajes, de la belleza escénica que tal gentilmente la naturaleza nos ha brindado.

En Aysén existen las capacidades profesionales y con la sensibilidad suficiente desde la dimensión arquitectónica para crear la marca que nos identifique, una obra de la arquitectura que llame la atención, que deslumbre por su belleza, importancia cultural o de desarrollo.

Un poco más allá de los edificios públicos que incluso han sido premiados por su aporte, sino una obra que realce lo que somos, nuestra cultura, un mensaje a través de una infraestructura que reúna desarrollo, con belleza. Que fusione modernidad con humanidad.

Es posible soñar y avanzar rápido en una obra de infraestructura que hable de nuestro pasado y que nos proyecte hacia el futuro. Por qué no, una obra que por su importancia sea un gran impulso al desarrollo del turismo en Aysén.

Una obra a la altura de lo que somos y de lo que queremos ser.

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One Thought to “La imagen de Coyhaique”

  1. Samuel

    Me parece muy bien la preocupación sobre el asunto que “no tenemos ese algo” que nos identifique. En todo el recorrido que hace, de las ciudades del sur de la región, usted habla de infraestructura urbanística, no de una construcción específica que identifique a aquellos lugares; por lo tanto, lo que hace falta aquí en Coyhaique, es justamente eso, infraestructura urbana que pueda soportar el potente crecimiento que nuestra ciudad está teniendo, y albergar a miles de turistas que llegan a ella; terminal de buses digno, paseos peatonales, resguardo del patrimonio (y no tanta tienda china en todas partes), arreglo de calles, perros callejeros, etc., eso sí le hace falta a Coyhaique. Ah! Se me olvidaba; y que los empleados públicos hagan su pega, y no piensen que te están haciendo un favor.

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