Breve Historia de Chile

JORGE ABASOLO ARAVENA

 

A Alfredo Sepúlveda se le define como periodista aunque creo que ya tiene méritos suficientes para ser categorizado como historiador.
Lejos del slogan panfletario y de los boletines folletinescos, superó con creces al boom de Jorge Baradit, quien calza más bien como historietista que como Historiador.
Sepúlveda es más serio, aunque menos comercial que Baradit.
Vamos al tema de fondo. Su libro “Breve Historian de Chile, (Editorial Sudamericana), son 572 páginas que no asustan, porque posee un relato mágico y una retórica que atrapa.
En su Manual, Sepúlveda comienza con una verdadera clase magistral de la aparición de este territorio mágico, original, pleno de volcanes, animales y humanos. Esto puede ser una tautología, porque el término animal incluye al ser humano, desde luego. Ese llamado homo sapiens, o sea, el “hombre sabio”, tiene una antigüedad de 195 mil años. Si Sepúlveda se equivoca en dos años o unos pocos meses, eso ya no tiene importancia.
Más adelante asegura que la mayor importancia de ese período, es que nuestros ancestros convivieron con otras especies de hombres, como los Neandertales, pero hoy por hoy somos la única especie del género “homo” (exceptuando el detergente) que queda sobre la faz de la Tierra.
¿Qué pasó con las otras? ¿Se esfumaron…se escondieron…o ya los censos no eran confiables? Lea el libraco y lo sabrá.
La prosa de Sepúlveda es amena, pero no por ello menos seria. Esta “Breve Historia” de Chile” nos sorprende con hechos que yo (como amante y casi marido de la historia) desconocía por completo.
Vaya un botoncillo de muestra: ¿sabía usted, amigo lector, que este enjuto país, cuajado de inundaciones y terremotos estuvo a un tris de convertirse en Virreinato? ¡En serio¡ Vamos develando:
Ocurre que la decisión de crear el Virreinato de La Plata fue urdida para poner coto a las ambiciones de los vecinos portugueses y también de los voraces ingleses. Además, Buenos Aires se había convertido en un centro comercial tan importante como Lima, aunque sin shoppings ni mall ni todo eso que ahora molesta más que atrae.
Para el modesto Reino de Chile esto derivó que, por decisión del rey, la provincia de Cuyo -donde está la ciudad de Mendoza y fundada por el segundo gobernador de Chile- pasara a depender para siempre de Buenos Aires. La frontera geográfica de la cordillera pasaba ahora también a ser política. Y como los intereses creados son más antiguos que sentarse con el poto, pocazo le importaba al rey si esto significaba cortar el intenso comercio que se comenzaba a desarrollar entre Chile y Buenos Aires, pues Mendoza debía ser una ciudad que debía mirar hacia el Atlántico.
Esta peregrina idea fue de Carlos Gálvez -ministro de Carlos III- y había sido resistida por el gobernador Amat -entonces virrey del Perú-, ya que eso redundaba perder la riqueza de Potosí y entregársela en bandeja a un nuevo “colega” de Buenos Aires.
“Breve Historia de Chile”, es un libro altamente recomendable, pues Chile se forjó como Nación en medio de conflagraciones mundiales, escaramuzas y guerras. Y si alguna ventaja tienen4r las crisis mundiales, es que al menos nos enseñan harta geografía.

 

*Las opiniones vertidas por los columnistas, son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de este medio.

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