Reconocida pesquera de Puerto Aguirre cerraría sus puertas ante complejo escenario

Redacción

Empresario de Puerto Aguirre señala que excesivos costos en monitoreo y falta de matearía prima ahogan su empresa en la localidad.

Marea Roja, donde quedamos en una condición muy incómoda. Pues gran parte de nuestra producción resultó estar contaminada», desastre económico por el cual tuvo que arrendar su planta a Salmones Multiexport quienes la trabajaron durante 10 años.

Tras lo cual decidió ponerse nuevamente al frente de esta empresa, en el año 2010, recomenzando y dispuesto a enfrentar todo lo que conlleva la actividad empresarial. Tema difícil según detalla, debe confrontar un monitoreo de Marea Roja que resulta antieconómico y falta de mano de obra que extraiga los recursos.

 

Monitoreo

En este punto, Claudio Villegas señala lo impráctico que se ha vuelto para su pequeña industria el solventar los análisis que buscan detectar la toxina, los cuales se realizan en Puerto Aysén y que según plantea, representan un escollo para el desarrollo de la actividad. Cifra en mano, Villegas detalla que los $252 por kilo para detectar el veneno paralizante o los $ 600 por kilo para determinar la presencia del veneno diarreico, gatillan una notoria capacidad de ser competitivos.
«Además hay que considerar que  hay que correr el riesgo de comprar materia prima, pagar mano de obra y proceso, ya que analizan el producto terminado. Si el producto sale contaminado, se pierde, así es insostenible el negocio». Agregando que «con los costos de análisis se hace inviable trabajar recursos como la cholga, chorito y almejas, ya que estos requieren de los dos análisis, por lo tanto solo en análisis tendrían un costo de $ 850 por kilo de producto terminado, donde el valor de venta es $ 1.800 kilo».
Tema que cuestiona el monitoreo establecido por la institucionalidad y su poca capacidad de apoyar las apuestas económicas realizadas en localidades, considerando que este monitoreo no se cobra a comerciantes y si a pequeñas industrias, recalca.

 

Falta de buzos

Otro de los problemas que afectan la actividad es la notoria falta de personas que extraigan recursos, ya que según precisa, la mayoría de los pescadores artesanales se encuentran trabajando en la industria salmonera. Lo que ha determinado que no existe donde comprar materia prima.
«Lo lamentable es que hoy hay abundancia de materia prima y gran demanda, el mercado está muy bueno. Pero no hay abastecimiento. Tampoco se puede traer buzos de otras regiones, ya que la Ley de Pesca lo prohíbe». Tema donde Villegas también apunta sus dardos hacia las políticas públicas, pues según explica, ha habido una gran cantidad de recursos económicos hacia el sector pesquero artesanal el cual no se ha traducido en un impacto en las comunidades.
«Tampoco se condice la tremenda ayuda económica al sector pesquero artesanal, entrega de pangas, motores artes de pesca. Dónde están trabajando esos proyectos», se cuestiona el empresario.
Situaciones que han creado un clima complejo al momento de continuar con la actividad y que por primera vez durante estos largos años indican que Pesquera Camila cerrará para siempre.