Limitar reelección a 12 y 16 años.

“Lo que queremos es darle movilidad a la política, oxigenarla y que llegue gente nueva”, Felipe Harboe, Senador (sic). ¿Esperan agradezcamos la iniciativa?, ¿complementará la Agenda Social del Gobierno?. Sin ironía y negación a priori, valga un baño de realidad.

Las organizaciones sociales han dejado de reunir a los ciudadanos y de representar sus intereses, así fue pensado y obedientemente ejecutado; el mercado requiere individuos que consuman, no organizaciones que reclamen. Los partidos políticos han sido víctimas de su propia entropía, desde adentro, los han vaciado para precarizar y negar la discusión doctrinaria e ideológica. La democracia de los acuerdos congeló la discusión, la necesidad de repensarse y optar al poder con ideas y programas. Razonables acuerdos y discrepancias se reemplazaron por componendas; desterraron la necesidad de deliberar.

La gestión territorial, diseñada y controlada centralmente, se operacionalizó desde los caudillos locales que la ejercen en su beneficio, disponen del empleo público acomodando jefes de gabinete, asesores, cargos de confianza y otros tantos, con o sin mérito, ¿cuántos servicios tienen la dotación que requieren en función de sus prestaciones?. El dogma del servicio público a través de la política, devino en consigna, servirse de lo público a través de la política. Democracia electoral, la conciben sin compromiso de representación.

Los parlamentarios dedican parte de su tiempo a ser gestores, sin recursos ni mandato, a facilitar trámites, personas sin su compañía arriesgan morir en el intento. En el congreso, las bancadas son la caja de resonancia de quienes manejan los partidos y deciden por el colectivo, la preocupación es notificar y verificar la votación en sala; representación sin necesidad de dar cuenta y menos exigida, la vació de credibilidad. La participación no les hace sentido, para qué, si los que deciden son ellos, los de siempre.

Empíricamente la función parlamentaria se caracteriza por bajo costo de aprendizaje y alta probabilidad de captura, ¿ésta realidad es la que quieren mantener blindada?, ¿qué experiencia esperan cautelar?. La OCDE cifra en 80% los ciudadanos que no entienden lo que leen, el parlamento no debe estar ajeno a esa realidad; más de alguno vota sin leer.

La política no es buena ni mala; debe ser coherente, responsablemente ejercida, enfocada en lo público, en representar intereses ciudadanos. Demandar reformas sin poder político efectivo hace más difícil la tarea. Piñera debilitado y parlamentarios sumergidos; de facto, hartazgo desbordado y sin representación es lo que se expresa en las calles.

Reponer un proyecto que demoró 16 años, en elaborarlo 2 cafés y dormido otros 13, es retrucar con el 4 de copas. Modificar un privilegio en el margen es una burla., en tiempos de angustia y desbordada violencia, desubicada frescura la de Harboe y sus pares.

Pretender movilidad con oxigenación tardía, huele a muerto cargando adobes; convocar gente nueva, es pedirles se enrolen en el Circo Timoteo. No se mal entienda, nada en contra de difuntos y transformistas; por el contrario, consideración y respeto hacia ellos.

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