DERECHOS HUMANOS Y DEMOCRACIA

César Montiel Alvarado

Profesor

Coordinador Académico

Centro Universitario Coyhaique

Universidad de Magallanes

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) informó que en la movilización de la ciudadanía iniciada ya hace más de 20 días han presentado 219 acciones legales ante la justicia, por las violaciones a los derechos humanos registradas en Chile desde la semana pasada. Dentro de las 219 acciones legales, 13 corresponden a amparos; cinco son por homicidio cometidos por agentes del Estado; 19 por violencia sexual; 168 por otras torturas y 14 por otro tipo de acciones. De las situaciones observadas directamente por el INDH, constataron más de 5.012 personas detenidas desde el 17 de octubre. De ellas más de 1778 han sido heridas; 41 por disparos de balas; 519 por disparos de perdigones; 338 por armas de fuego no identificadas y 35 por balines. De las personas heridas 177 presentan heridas oculares graves.

En la región de Aysén se han presentado seis querellas, tres por vejaciones injustas y tres por apremios ilegítimos. Las acciones denuncian violaciones de los Derechos Humanos a nueve personas, de ellos tres adolescentes.

Amnistía Internacional explicó hace algunos días atrás, que su equipo reacciona en circunstancias excepcionales. En los últimos años han atendido las crisis de Nicaragua, Venezuela, las desapariciones forzadas en México,  y represión en Honduras. Nunca pensaron que un contexto así se podría dar en Chile. Los indicios que se tienen respecto de la actuación del Estado es grave.

Frente a esta realidad cabe preguntarse si no están en riesgo los principios de la democracia en nuestro país.

El siglo pasado, como realización de las ideas liberales, la democracia se impuso en la teoría y en la práctica como el único régimen posible para las sociedades modernas, en especial a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y la creación de la Organización de las Naciones Unidas.

En América Latina vivimos en el último cuarto del siglo pasado el fin de las dictaduras militares y gobiernos totalitarios de tipo populista, para dar paso a la formación de regímenes democráticos con más o menos desarrollo y consolidación, pero finalmente de inspiración demócrata.

De la misma manera que se impuso la democracia igualmente se impusieron los derechos humanos como una condición indispensable para el desarrollo de la democracia y la propia existencia de los estados contemporáneos. Desde la creación de las Naciones Unidas los derechos humanos dejaron de ser un tema de interés interno de los países, para convertirse en un tema central del derecho y las relaciones internacionales.

Así, democracia y derechos humanos son ideas centrales en el mundo contemporáneo, tanto en la vida política cotidiana de los países, como en el desarrollo de las relaciones internacionales, al grado que en muchas ocasiones éstas quedan supeditadas a la existencia de estándares mínimos que permitan una sana convivencia, como sucede con las cláusulas democráticas cada vez más comunes en los tratados tanto bilaterales como multilaterales. Igualmente no podemos olvidar que los derechos humanos, al menos el estándar mínimo de recogido en la Declaración Universal de 1948, se consideran como parte del ius cogens internacional.

Ambos temas, democracia y derechos fundamentales comparten su estrecho vínculo e incluso a nivel de fundamento con la idea de la dignidad humana. Los derechos humanos no son sino la expresión jurídica de la dignidad de las personas y su función es precisamente permitir y garantizar su respeto, y la democracia es el ámbito en el que pueden desarrollarse las relaciones políticas de la comunidad en un marco de respeto a la dignidad.

Derechos humanos y democracia constituyen los fundamentos de nuestra sociedad y deben ser respetados sin condiciones ni argumentos. Hoy día el actual Gobierno está en deuda y al parecer no se da cuenta.

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