PAZ SOCIAL EN NUESTRA PATAGONIA

La primera semana de noviembre arribará a la región el Premio Nobel de la Paz 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, un incansable luchador de los derechos humanos, tanto en su país como en el mundo entero.

En 1980 Adolfo Pérez Esquivel recibe el Premio Nobel de la Paz, por su lucha en favor de los Derechos Humanos. Al poco tiempo es designado miembro del comité ejecutivo de la Asamblea permanente de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.

Su visita se enmarca en la Semana Social que organiza la iglesia católica de Aysén y que cuenta con el patrocinio del Instituto de Derechos Humanos (INDH) y el Servicio Paz y Justicia (Serpaj), fundado por el propio Pérez Esquivel, cuando Argentina más lo necesitaba, como una expresión de la voluntad política y ética de un amplio grupo de cristianos que desde su inspiración humanista y liberadora, se organizan a partir del método de la no violencia activa a fin de promover una cultura de los derechos humanos, y cuyo trabajo se enfoca en promover la integración social disminuir la pobreza y fortalecer los procesos democráticos.

Durante su estada en nuestra región, el Premio Nobel sostendrá encuentros con la comunidad y con jóvenes respecto al valor de la paz y la buena convivencia entre los seres humanos, independiente de credos e ideologías; también expondrá su trabajo en materia de derechos humanos.

Tener en nuestra región a una persona de la relevancia y altura moral de Pérez Esquivel, es una muy buena oportunidad para reflexionar sobre los últimos días que han convulsionado la convivencia entre los chilenos; más allá de nuestras legítimas diferencias, sobre las que siempre es posible volver a conversar, no debemos perder de vista que el país es una construcción social en la que todos contamos, y donde, pese a lo que nos separa, es hora de hacer un esfuerzo por brindarnos esa paz social que tranquiliza el espíritu.

Esto no es una receta conformista escrita para desoír demandas sociales incumplidas, o para invisibilizarlas, sino un llamado sereno a pensar en que cada vez que logramos acuerdos como chilenos conseguimos superar nuestras diferencias.

Hoy son muchas las personas, desde los más pequeños del hogar hasta los más adultos, los que observan con gran preocupación lo que está sucediendo, y que solo añoran que vuelva la tranquilidad para retomar el ritmo de sus vidas.

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