Pablo Galilea y lento desarrollo de Aysén: “Nos ha faltado ponerle luces altas; trabajamos las urgencias y no lo importante”

Por Patricio Araya González

El gobernador provincial de Coyhaique (RN) Pablo Galilea Carrillo (56 años, casado, tres hijos) tiene en su oficina –donde recibió a Diario de Aysén– una réplica enmarcada del famoso papelito de los 33 mineros rescatados de la mina San José. “Me lo regaló el Presidente”, asegura en un tono que demuestra mucha cercanía entre ambos.

Galilea es uno de los fundadores de Renovación Nacional en la región. Diputado por tres períodos (entre 1998 y 2010), concejal (1992-1996), subsecretario de Pesca en la época que se promulgó la polémica legislación que redefinió el mapa pesquero; también intentó ser alcalde de Coyhaique en 2016, pero se quedó en el camino a manos del socialista Alejandro Huala.

En lo político hoy está tranquilo dentro de Chile Vamos (por lo menos, hasta el momento de esta entrevista, horas antes que el Presidente Piñera pidiera la renuncia a todo su gabinete); su mayor preocupación –tal vez la única– es a nivel familiar. La mujer con la que ha compartido los últimos cuarenta años de su vida –la consejera regional Marcia Raphael– pasa por un complicado momento. “Pololeamos 12 años, llevamos 28 años casados, fuimos compañeros de colegio y de universidad; hemos trabajado juntos, pero nunca hemos competido”. Pablo Galilea se quiebra cuando habla de su esposa. No necesita decir cuán afectado se encuentra, su garganta apretada responde por él.

¿Por qué un político como usted, que ha ganado cuatro elecciones hoy se resta de la contienda más importante en la historia de Aysén, como es la elección del primer gobernador regional?

En materia electoral uno tiene que recibir los mensajes de la gente, me hubiese encantado ser alcalde de Coyhaique porque creo que es un tremendo desafío, es una ciudad que tendría que ser la capital de la Patagonia, la ciudad más hermosa de Chile, y vemos un Coyhaique que está ahí nomás. Pero la gente prefirió a Alejandro Huala y yo soy un demócrata y respeto esa decisión.

Asegura que ese mensaje lo sintió fuerte y claro. Está convencido que para servir a la gente no es menester estar en la primera línea del servicio público.

¿Cómo evalúa la gestión del alcalde Alejandro Huala?

Regular. Las cosas siempre se pueden hacer mejor, yo lo habría hecho mejor. Hoy día Coyhaique tiene una oportunidad para pegar un salto grande para ser una ciudad más limpia y ordenada, donde no exista alguien que fomente las divisiones, sino que todos trabajemos por hacer un Coyhaique grande.

Suena bien, ¿de qué depende, hay fondos?

Producto de la descentralización las regiones cada vez tienen más plata, Coyhaique se ha perdido la oportunidad de poder competir con otros municipios para transformarse en algo mejor.

Galilea destaca que en los últimos anuncios del Presidente en materia de redistribución del Fondo Común Municipal, las comunas más ricas tendrán que apoyar a las más alejadas y con menos ingresos, y que en esa pasada Coyhaique saldrá beneficiado. Del mismo modo, critica la menor cantidad de proyectos que la comuna presenta para financiamiento al Gobierno Regional, o que habiendo obtenido recursos no los ejecuta a tiempo, como las luminarias que financió en agosto el Gore para el sector alto de la ciudad. “Aún no se licita, eso es falta de preocupación”, sentencia.

Usted ha pertenecido a dos poderes del Estado, fue legislador y formó parte del Ejecutivo como subsecretario de Pesca, y ahora como gobernador, ¿desde dónde es más factible hacer los cambios que se requieren, considerando las actuales demandas sociales?

No cabe ninguna duda: desde el Ejecutivo, es él quien tiene el poder de cambiar las cosas, mucho más en un sistema presidencial como el nuestro; todas las iniciativas de ley que se relacionan con cambios estructurales, con recursos públicos, son de iniciativa del Ejecutivo. Al final, el legislador se transforma en un colegislador; iniciativas parlamentarias relevantes en la práctica casi no hay. Un alcalde puede hacer mucho más que un parlamentario, lo mismo un gobernador.

Chile está en crisis

Pablo Galilea no se anda con rodeos, sin temor asegura que “estamos en una crisis”, pero como toda crisis esta representa una oportunidad, y esa oportunidad es la de “corregir la distribución del ingreso, tenemos un problema de inequidad; nadie puede desconocer que en 40 años pasamos de mil 500 dólares per cápita a ser el país de Latinoamérica que tiene el mayor ingreso per cápita, alrededor de 25 mil dólares”.

Sin embargo, ese ingreso per cápita no es real.

Uno podría decir qué bueno que crecimos, pero unos crecieron más que otros y se produjo una inequidad que es el terreno fértil para el descontento que existe.

En tal sentido, el gobernador pone sus fichas en la nueva agenda social del Presidente, que incluye mejoría de las pensiones y alza de impuestos, afirmando que esos son los temas sobre los que se debe construir un gran acuerdo nacional.

Hablando de redistribución del ingreso, la presidenta de la Anef Yéssica Almonacid cuestionó que la primera autoridad regional perciba un sueldo ($10.490.000) 36 veces superior al ingreso mínimo ($301.000), y usted gana 23,7 veces el ingreso mínimo, ¿cómo se le explica eso a la gente cuando se habla de mejorar la distribución del ingreso y de terminar con la inequidad?

Mire, esto se da en todos los frentes, creo que es precisamente ese el tema que tenemos que discutir; a pesar de que el país ha crecido, la distribución del ingreso es mala.

¿Qué explicación tiene que algunos países centroeuropeos hayan disminuido sus poblaciones penales de la mano de una mejor distribución del ingreso, mientras en Chile se siguen construyendo cárceles?

Usted está haciendo una mala distribución de la delincuencia, asociando pobreza y delincuencia.

Las cárceles están llenas de pobres.

Pero también existe la delincuencia de cuello y corbata.

Esos toman clases de ética y no entran en prisión.

Ahí volvemos a la inequidad que hoy la gente reclama, ahí tenemos que avanzar. En esto hay que ser responsable, los cambios estructurales que se requieren para revertir esa inequidad no se logran de un día para el otro. No vaya a ser que vayamos por lana y salgamos trasquilados. Hay que lograr un justo equilibrio.

Evaluación de las marchas en Coyhaique

La semana pasada el gobernador Galilea se reunió con dirigentes universitarios para establecer los términos de la marcha que pidieron realizar por el centro de la ciudad, cuestión que él autorizó; sin embargo, una vez concluida la manifestación se produjeron algunos disturbios y daños a la propiedad, generando la molestia de los afectados.

¿Se hace cargo de esas críticas?

Lo ideal es que todas las marchas, con las que como gobierno estamos completamente de acuerdo en respetar el derecho ciudadano a manifestarse en forma pacífica, (ese derecho) tenga que ser ordenado, y para ello tiene que ser autorizado. De todas las convocatorias que se han realizado en estos últimos días, solo una ha pedido autorización; por ello nos sentamos con el general de Carabineros a conversar con los estudiantes de la Universidad de Aysén para acordar el recorrido, los horarios y el compromiso de mantener el orden. Sin embargo, las más de dos mil personas que marcharon (el lunes 21) fueron sobrepasadas por 150 que provocaron los desmanes que están cargados de odio, y ese odio es el que tenemos que erradicar en Chile.

Tarea que confía se pueda lograr en el marco del acuerdo nacional al que ha convocado el Gobierno. “Esta crisis es una enorme oportunidad para que la clase política incorpore en serio a la sociedad civil en este debate”.

Ley Longueira

Usted fue subsecretario de Pesca durante la tramitación de la Ley de Pesca (Ley Longueira). Con la perspectiva del tiempo, ¿cuál es su evaluación del rol que le cupo en ello?

Mi autocrítica es que todos los financiamientos irregulares que están siendo investigados por la justicia al mundo parlamentario es una cosa de la que yo no me di cuenta. Obviamente eso enlodó esta ley, que no obstante los cuatro años del gobierno de la Presidenta Bachelet no fue modificada ni en una sola coma. Hasta ahora no se le han hecho cambios.

“Yo formé esta ley. Como subsecretario fui parte de los equipos que lograron los acuerdos que fueron completamente transversales. La gran mayoría de los pescadores artesanales de Chile pidió a gritos esta ley, abrazados con los trabajadores de la industria y con los dueños de la industria para que esta ley fuera aprobada. Y así fue, se aprobó con todos los votos de la DC y gran parte de los votos del PPD y el PS, mucho más en la Cámara que en el Senado. Lo que enlodó esta ley fue el financiamiento que en forma paralela obtuvieron algunos parlamentarios, eso claramente nadie puede avalarlo”.

Usted dice que no tuvo conocimiento ni sospecha de lo que estaba ocurriendo por debajo, ¿alguien se le acercó para hacer lobby?

Todos los días.

¿Quiénes?

Los trabajadores, la industria, los pescadores artesanales; recorrí Chile donde los pescadores artesanales hacían un lobby tan o más activo que los propios industriales, y en gran parte de los puntos estaban de acuerdo. Al margen de eso, al día siguiente de ser aprobada la ley, todas las organizaciones ambientalistas la valoraron por el cambio del paradigma de ser una ley que ponía en primer lugar la sustentabilidad de los recursos. Las principales decisiones de administración pesquera antes las tomaban los incumbentes a través del Consejo Nacional de Pesca; los incumbentes eran los industriales y los artesanales, se ponían de acuerdo entre ellos y asignaban las cuotas y las vedas a su antojo, sin ninguna base en la biología. Eso se cambió por los comités científicos, los que de manera independiente tomaban decisiones teniendo en consideración la sustentabilidad de los recursos.

“En Chile se llegaron a pescar casi cuatro millones de jurel, a mí me correspondió fijar cuotas en 300 mil toneladas; estábamos haciendo pedazos los recursos. Eso ha cambiado”

Política

A nivel regional cuando se desata la crisis de Capitán Prat y sale el gobernador acusado de un supuesto abuso sexual, de inmediato la UDI pide la cabeza del seremi de Agricultura, militante de RN, ¿se buscaba un control de daños generando un equilibrio, cómo está la salud de Chile Vamos?

Creo que entre nosotros hoy tenemos mejores relaciones que hace 15 ó 20 años entre los distintos partidos que formamos parte de la coalición de gobierno. Hemos aprendido a respetar los espacios de cada uno, pensando en el bien común de Chile y en potenciar nuestras ideas y a nuestros líderes para que puedan llegar democráticamente a cargos; queremos ganar muchas municipalidades, queremos ganar la elección de gobernador regional. Tenemos definido un camino, ojalá todos los partidos tengan candidatos que definiremos en primarias.

¿Es posible hablar de equilibrios en Aysén con dos parientes bien pobres como el PRI y Evópoli, que tienen un seremi cada uno, mientras que el resto del gabinete regional está dividido casi en partes iguales entre la UDI y RN?

(La repartición) Es proporcional al peso que los partidos tienen, basta analizar cuántos parlamentarios, alcaldes y concejales tiene cada cual.

De acuerdo, pero, ¿por qué no darles a los partidos más pequeños alguna secretaría regional ministerial más política, o más visible como Salud, Educación, Vivienda?

¿Le parece poco la intendencia?

¿Qué le parece a usted?

Me parece justo.

En febrero de 2018 el nombre de su esposa (Marcia Raphael) sonaba para ese cargo, ¿es cierto?

El Presidente toma las decisiones. Nosotros las respetamos. Marcia era uno de los nombres, la UDI también los tenía.

La ahora exseremi de Vivienda Ana María Mora, militante de RN, acaba de renunciar (el jueves 24) para ser candidata a alcaldesa de Coyhaique. Considerando que ella tiene congelado un cargo de planta en el Gobierno Regional, independiente de cómo le vaya en esta incursión electoral su puesto estará esperándola, ¿no es eso jugar a ganador?

Eso no tiene nada de malo. Ella tiene una carrera de 30 años en el servicio público. El Presidente la llamó a servir. Bajo lo que usted plantea ningún funcionario público podría haber servido nunca los cargos a los que son llamados por los presidentes.

Si el funcionario responde a un llamado presidencial basado en la confianza, qué más confianza que renunciar a ese cargo de planta, liberándolo para que otra persona que está a contrata pueda ocupar esa planta, ¿le parece?

Es completamente legal y yo lo justifico porque la vida laboral de un funcionario público dura 30 años, y el llamado del Presidente dura dos años. Además, ese cupo a través de suplencias igual está siendo ocupado.

No todos los funcionarios de gobierno en cargos de confianza tienen una planta congelada.

Los funcionarios a contrata son igual de inamovibles que los de planta.

Dependen de la confianza de su jefatura, eso se define cada 30 de noviembre.

A pesar de que muchas veces los gobiernos necesitan espacios para tener gente de su confianza el porcentaje de funcionarios que son cambiados es marginal.

Gobernador regional

¿Qué piensa del cargo de gobernador regional?

Va a ser de una importancia gigantesca, será el jefe del Gobierno Regional, el que manejará los recursos regionales, además, será electo por la gente; por la cantidad de votos que obtenga tendrá un peso político más grande que un senador, su respaldo ciudadano será muy superior al que tendrá el Delegado Presidencial, quien representará al Ejecutivo.

La duda de Galilea es cómo, bajo el sistema presidencialista, se van a articular ambas autoridades, considerando que el electo y el designado podrían tener distintos sellos políticos.

Desarrollo regional

¿Por qué esta región que es más extensa que Portugal y que tiene un enorme potencial aún no da el salto hacia su pleno desarrollo?

Aysén es lo que es por culpa de nosotros mismos los aiseninos.

¿Falta inteligencia?

No. Esta es la región más joven de Chile, cuando Coyhaique cumple 90 años las otras capitales regionales tienen la misma edad que el país. Aysén ha progresado, en pocos años más la Carretera Austral estará pavimentada entre Chaitén y Cochrane. En materia de conectividad virtual prácticamente tenemos cubierta la región con toda la fibra óptica. El problema es que no hemos sido capaces de atraer la suficiente inversión privada para que no solo sea el Estado el que mueva el desarrollo.

Pablo Galilea destaca como mérito del actual gobierno el acuerdo que se acaba de suscribir con la industria salmonera, “la segunda industria más importante de Chile después del cobre, la que solo en Aysén produce la mitad de los salmones que se exportan a más de 100 países”, permitirá que “esos recursos queden en los pueblos y ciudades donde se realizan estos cultivos”. Según el gobernador, “no hemos sido capaces de aprovechar esa ventaja comparativa de Aysén de ofrecerle al mundo este recurso que proviene de nuestro mar, y que sus frutos queden en beneficio de nuestra gente”.

“Tampoco estamos aprovechando la instalación de la Universidad de Aysén –agrega–, la región debiese ser un centro de investigación del cambio climático para el mundo; no hemos salido a buscar la masa crítica que nos permita pensar más en grande. En Aysén nos ha faltado ponerle luces altas al desarrollo, estamos con las luces bajas, siempre mirando a corto plazo, en chiquitito; trabajamos las urgencias y no trabajamos lo importante. Nos ha faltado liderazgo, desde hace décadas. El peso del Estado en Aysén es agobiante para el sector privado. El paternalismo estatal está muy arraigado”.

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