Dos de los cinco profesores finalistas del Global Teacher Prize Chile 2019 son de Aysén

Por Patricio Araya González

Desde ya este importante logro académico sitúa a la Patagonia en la cima del mundo de la educación. Global Teacher Prize es considerado el Nobel de la Enseñanza. Entre los miles de profesores nominados a nivel nacional un jurado eligió a 20 semifinalistas, hasta llegar al selecto grupo donde consiguieron ubicarse los dos profesores ayseninos, una educadora de párvulos de Puerto Guadal y un profesor básico de Repollal. El resultado se conocerá el próximo 22 de octubre y el ganador obtendrá 28 mil dólares de premio, debiendo destinar el 65% a una iniciativa de educación.

Pérez y Pérez no es el nombre de un estudio jurídico, ni el de una empresa constructora, aunque en rigor, los dos Pérez de esta historia bien podrían considerarse defensores y constructores de un mundo mejor. Ambos finalistas del Global Teacher Prize 2019 se desempeñan en lugares muy apartados del centro de Coyhaique, alejados de toda vanidad.

Ella, la educadora de párvulos Gladys Virginia Pérez Sebik (56) ya suma 23 años de experiencia, los tres últimos desempeñándose en el Jardín Infantil El Paraíso, en la localidad chilechiquense de Puerto Guadal.

Él, el profesor básico Paulino Pérez (38) oriundo de Quellón, quien tras revertir el oscuro destino de la Escuela Multigrado de Repollal, que la condenaba a un cierre inminente, lleva diez años bregando como si luchara contra las olas del mar que lo rodean para sacar adelante a sus veinte alumnos, consiguiendo entre otros triunfos, alcanzar la Excelencia Académica y la Certificación Ambiental para su establecimiento, una pequeña escuelita rural de Melinka.

Tía Vicky: “Este es el momento de la educación inicial”

Antes de trabajar en Puerto Guadal, donde lleva tres años, Virginia estuvo casi dos décadas en Puerto Aguirre (Islas Huichas), lugar al que llegó tras aceptar canjear el cupo que había ganado por concurso en Cochrane. Desde que egresó de la Universidad Católica, esta educadora oriunda de Concepción tiene claro que lo suyo es enseñar, y a ello se aboca a diario en su Jardín Infantil; está imbuida de la idea que la educación es el principal vehículo para generar oportunidades a niños y niñas, sin importar las dificultades.

Cree que ese tipo de convicciones son las que la llevaron a ser considerada candidata y luego finalista de un premio tan importante. Tía Vicky piensa que hoy la educación preescolar pasa por una muy buena etapa desde el punto de vista de sus planes e infraestructura.

“Este es el momento preciso en que la educación inicial de nuestro país está en la palestra; este año sobre todo”, enfatiza. El otro acento lo pone en el trabajo colectivo. “El trabajo que yo hago con mi comunidad educativa es algo en conjunto, no trabajo sola ni encerrada dentro del Jardín; trabajamos con la familia. Son logros comunitarios”. Piensa que en ello tal vez se fijó el jurado. Virginia ya ha sido reconocida por su trabajo. En 2013 obtuvo el Premio Profesora Estrella e Innovadora de Chile, mientras enseñaba en Puerto Aguirre.

Paulino Pérez, unidocente en Repollal

A 430 kilómetros al norponiente de Puerto Guadal, en pleno Archipiélago de las Guaitecas, su colega Paulino Pérez las hace todas en su escuelita, ubicada en la localidad de Repollal, donde es profesor desde hace 11 años. Su principal motivación ha sido el trabajo con estudiantes en contexto rural; de los 10 años que lleva enseñando en la isla, seis han sido como profesor unidocente encargado de la escuela, desde hacer clases hasta de dirigirla.

Entre otras metas, la comunidad que encabeza Paulino ha alcanzado primeros lugares en concursos de deletreo y de música. Además, junto a sus niños ha trabajado en el estudio y conservación de ballenas; todo esto de la mano de científicos de diferentes nacionalidades con experiencia en conservación a nivel mundial. Paulino y sus alumnos también trabajan en colaboración con otros liceos que se trasladan a Repollal para aprovechar el contexto y aprender en conjunto. Uno de sus logros más notables es el primer lugar en el concurso “50 ideas para mi región” de INACAP. El premio lo invirtió en una página web a través de la cual busca posicionar la experiencia de la escuela y reivindicar el valor de la educación rural.

De obtener el premio al que postula, Paulino tiene dos proyectos educativos en mente. Con el fin de fomentar el apoyo colaborativo entre las comunidades educativas pretende crear una nueva página web donde pueda integrar a otras escuelas rurales de Melinka. “Una especie de web class, para eso necesito invertir mucho dinero en programación, incorporar gente que me ayude a hacer las planificaciones; tengo que ir a las escuelas para invitar a los colegas a participar de esta idea de colaboración entre escuelas rurales de excelencia. Es una idea no solo útil para nuestra región, sino también para todo el país”, explica.

Su otro proyecto es igual de hermoso: quiere llevar a sus alumnos a una gira de estudios hacia el norte para que puedan conocer otras realidades educativas rurales. “Como las que hay en el desierto, donde podamos compartir en un contexto cultural muy distinto al nuestro, como ya hemos hecho con el Liceo de Rancagua”, reflexiona Paulino Pérez, mientras comienza a entrar la tarde sobre el horizonte del Pacífico.

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