Lo que nos enseña el primer “portonazo”

Esta Editorial no es para “meter miedo”, es para hacer un llamado al autocuidado, porque sí señores, llegó el temido “portonazo”, el que siempre dijimos, “¡acá en Coyhaique es difícil, la ciudad es chica”!, sin embargo, ya hubo avezados que decidieron correr el riesgo y aprovecharse de la sensación de seguridad que esta ciudad de la Patagonia nos da cuando aún andamos por la calle y de noche hablando por celular o dejando las llaves puestas en el vehículo mientras con toda la parsimonia del mundo abrimos el portón para entrar a casa, o con toda confianza vemos que nuestros vecinos dejan –con seguro eso sí-sus autos aparcados en plena calle, y ahí están al siguiente día, cosa de la que no se pueden jactar otras ciudades al norte, pero que para los del sur nos debe hacer abrir los ojos y darnos cuenta que todo evoluciona, o mejor dicho, “involuciona” y ya debe despertar en nosotros ese instinto de inseguridad para de esta forma, tomar los resguardos correspondientes con nuestras pertenencias… Muchos pensaron que en Coyhaique sería difícil efectuar un portonazo teniendo en cuenta que la ciudad es pequeña como para partir en una persecución o tratar de escapar, pero estimado lector, si ya existen robos a mano armada, sustraen vehículos y aún no los encuentran… ¿qué nos hace pensar que no puede registrarse un segundo robo con violencia (tipificación del delito)? No es para alarmarse, porque los índices delictuales siguen siendo bajos y aún tenemos la confianza de hacer cosas que en otros lugares no se puede, pero jamás debemos olvidar que la seguridad ciudadana también se construye desde la comunidad y en conjunto con las autoridades del orden; no solo debemos delegar funciones y responsabilidades, porque tal como se le exige al comercio tener cámaras de seguridad o medidas de protección para evitar ser blanco de robos, como comunidad igualmente debemos tomar en cuenta el resguardar los bienes materiales, por ejemplo, no dejando la llave en el auto, bajando las ventanas, dejando aseguradas las puertas, cerrando las ventanas de nuestra casa, tener la puerta principal con llave cuando el lugar no esté habitado, etc., etc., básicamente medidas de seguridad. No permitamos que la inseguridad se apodere de la percepción ciudadana y al contrario, impartamos medidas a replicar para promover una ciudad segura.

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