El mentoring

POR JORGE ABASOLO

HE NOTADO que en Chile la palabra empresario es una mala palabra.

También he percibido que la relación empresario/empleado es similar  a la del ventilador con la estufa.

Hace muchos años me retiré de una empresa porque sus jefes eran de una frialdad de usurero. Cuando hice llegar una licencia para ausentarme durante cuatro días me enviaron una carta del siguiente tenor:

-“De hoy adelante no aceptaremos un certificado médico como prueba de que estuvo enfermo. Si usted pudo ir al médico, perfectamente pudo también venir a trabajar”.

Valga este relato para presentar un libro novedoso a este respecto. Me refiero a “Manual de Mentoring Profesional”, del coach Paul Anwandter (CHAN! Editores)

Un libro que debiera ser material de cabecera para todas las empresas del país, pues preconiza que nada mejor que la comunicación para hacer de una empresa una organización más efectiva. Como en Chile seguimos practicando la verticalidad del mando, la falla estructural dista en mucho de llegar a su fin.

Partamos por aclarar el término. Mentoring no es otra cosa que un método de facilitación para el desarrollo de la conciencia y aprendizaje a mediano y largo plazo. En jerga común y silvestre consiste en un proceso conversacional, donde existen dos personas, una llamada mentor (quien enseña) y otra llamada mentee (un discípulo que aprende con estos aprendizajes)

Paul Anwandter ha escrito más de 20 libros relacionados con temas de Coaching y Programación Neurolinguística. Su pensamiento podemos sintetizarlo en pocas palabras: “La única forma de retener a los empleados de una empresa es crear un clima que satisfaga los deseos internos de sus empleados y que genere un verdadero compromiso y motivación interna”.

¡Una verdad del porte de una deuda de país subdesarrollado!

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