Los «fracasados» también triunfan

Por  JORGE ABASOLO

Me enteré del hecho leyendo un libro francamente formidable llamado «El Poder del Pensamiento Positivo», de  Norman Vincent, y que en Chile distribuye Editorial Océano.

Allí el autor señala enfáticamente que muchas personas fracasan o no llevan a cabo sus proyectos por una razón muy simple: la INSEGURIDAD.

¡Es esa la gran piedrecilla en el zapato que nos impide llevar a cabo nuestro propósito cardinal en la vida!

Olvidamos que vivir implica arriesgarse frecuentemente.

Muchas veces es preferible sufrir las consecuencias de un fracaso que el hecho de lamentarse para siempre de no haber intentado ser aquello que siempre quisimos.

En ocasiones admiramos a personajes que tenemos como ídolos, ejemplos de virtud o de éxito en grado supremo y omitimos…o no sabemos, que a menudo esas figuras admiradas tuvieron que lamer la amargura de un fracaso. Y en más de una oportunidad.

Vamos con algunos ejemplos.

Un día 2 de octubre de 1954, Jimmy Denny, gerente del estudio de grabación donde se estaba haciendo una audición para el programa de radio «Grand Ole Opry» despidió al debutante Elvis Presley de forma terminante: -«No vas a llegar a ninguna parte, hijo. Deberías volver a manejar un camión». Afortunadamente, el más tarde llamado «Rey del Rock» no le hizo caso y siguió insistiendo. Aunque quizás el mundo se perdió a un excelente camionero

Meditemos un poco en este caso. Si hay un común denominador en aquellos que sufrieron reveses y obstáculos en su camino hacia la fama o el estrellato, es la tenacidad. Su constancia ha sido pieza cardinal al momento de analizar la razón del por qué llegaron al pináculo de la fana o el prestigio.

Y bien ya sabemos que los esfuerzos que no son constantes, se pierden. No basta ser constante una semana o un mes. Eso más bien constituye un amago de constancia.

En mis charlas motivacionales suelo citar otro caso.

Después de tratar de conseguir una audición con alguna casa musical de renombre, como Columbia o Philips Record y no poder lograr ninguna cita, Bryan Epstein, manager de una banda musical que quería abrirse paso, logró una pequeña oportunidad.  En efecto,

Dick Rowe, ejecutivo del sello «Decca Records» envió un emisario para escucharlos en vivo. Posterior a ello, les ofreció una modesta audición ara veinte días más tarde.

Finalmente, y tras escuchar el material, rechazo aceptarlos en su casa discográfica por el sonido de la guitarra. A juicio de Rowe: «El instrumento de la llamada guitarra eléctrica va en decadencia…y está a punto de desaparecer».

El «visionario» ejecutivo aconsejó al manager que se olvidara de estos jóvenes llamados The Beatles y mejor buscara temas de otras bandas argumentando que «Los Beatles no tienen futuro en el negocio de la música».

De esta manera Dock Rowe se farreó la ocasión de pasar de millonario…a multimillonario.

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