Sufragio y abstención

Mito: «A los jóvenes no les interesa la política». Falso: Sí les interesa. Los estudios que se han hecho en la materia señalan que los jóvenes se han distanciado con el sistema político, y no con la política y la cosa pública (Madrid y Sacks, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2017; Cieplan y otros, Estudio Nacional de Opinión Pública, septiembre-octubre 2010; Sherman, «Consumo de medios de comunicación e interés en política», 2010).

Por otra parte, ha surgido entre ellos una nueva forma de hacer política, que se manifiesta a través de acciones en la calle (tomas, paros, marchas) o en las redes sociales, donde hacen valer sus puntos de vista e intereses. Temas ambientales y locales parecen ser la prioridad.

Sin embargo, valoran la honestidad y cercanía con las personas por parte de los candidatos. A su vez la estructura de la población juvenil ha sufrido variaciones significativas: existe una mayor variedad de subculturas, de intereses o identidades, que dificultan a los partidos políticos, al Estado y otras organizaciones el poder reaccionar.

Entre los que tienen 18 a 29 años, la insatisfacción con el sistema democrático ha aumentado del 27%, en el 2008, al 42% en el 2016. También la abstención en Chile es algo que va contra la tendencia que se observa a nivel de Latinoamérica. En contra del alza que muestra el continente (8%), nuestro país presenta una de las mayores bajas en la participación electoral del mundo (36%) solo superada por Madagascar (38%).

Algunas causas pueden ser: desconfianza en sistema político; pérdida de confianza en los partidos políticos; falta de educación ciudadana; ausencia de contenidos sobre formación ciudadana en la educación inicial; ignorancia sobre cómo funciona el sistema político, etc. Hay que agregar que mientras más bajo es el nivel socio económico del votante, la creencia de que el voto puede cambiar algo es menor.

Las mujeres presentan tasas de mayor participación electoral más altas que los hombres, pero son las que están dejando de votar en las elecciones de manera progresiva, especialmente las que tienen entre cuarenta y cincuenta años. ¿Cómo se puede revertir este cuadro? Ciertamente la clase política, las instituciones y los partidos políticos tienen una gran responsabilidad en el cuadro expuesto más arriba. Y lo clave es la cercanía con la gente, la honestidad, como el aumentar la participación de los votantes en la toma de decisiones (Plebiscitos o consultas populares).

Francisco Bulnes, Historiador. Departamento de Humanidades de la Universidad Andrés Bello.

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