El Humor y la Política

Por Jorge Abasolo

EN DIAS PASADOS recibí una invitación muy especial. Se trataba de asistir como panelista a un Seminario organizado por la Universidad Andrés Bello en torno al Humor y la Política. Un honor, por cierto.

Compartí la mesa junto a los humoristas Juan Carlos “Palta“ Meléndez, Arturo Ruiz-Tagle y el ex senador Nelson Ávila. Gratos contertulios, pues a todos los puedo considerar amigos.

Y es que las anécdotas políticas son ecuménicas y de vieja data.

En cierta ocasión le preguntaron a Luis XIV por qué en determinados países la Ley permitía al soberano ocupar el trono a los catorce años, en tanto que se le impedía casarse hasta no haber cumplido los dieciséis.

La respuesta sobrevino al instante:

-Será porque es mucho más difícil gobernar a una mujer que a una nación.

Proseguí mi perorata señalando que cuando se habla de anécdotas políticas, los ex presidentes Ramón Barros Luco y Arturo Alessandri Palma, siguen siendo insuperables.

Entonces, opté por rendir un pequeño tributo a don Luis Izquierdo Fredes, un diputado algo olvidado, riguroso, certero en la respuesta y con gran sentido del humor.

Era un caso excepcional, pues salió de muy abajo y llegó muy arriba, en una época en que esto era casi un pecado en nuestro enjuto y aporreado país. No heredó fortuna y llegó a las más altas cumbres de la política chilena. El solía reírse de su condición humilde, diciendo que cuando niño “no andaba a palos con el águila. Era el águila el que andaba a palos conmigo”.

Llegó a la Cámara de Diputados de la mano del partido Liberal por dos períodos (1906-1912) en representación de Lebu, y más tarde fue reelegido en Santiago, el año 1915.

En cierta ocasión invitó a comer a su amigo y colega Arturo Prat Carvajal, hijo del héroe de Iquique.  Luego de una opípara cena, vino el bajativo. Don Lucho Izquierdo quiso repetir el bajativo, pero don Arturo se excusó diciéndole que al día siguiente era 21 de mayo y que estaba invitado a una ceremonia en honor a su padre.

Don Lucho aceptó la excusa, y de pasada le preguntó:

-Sácame de una dura Arturo, mira que estoy desmemoriado…¿de qué murió tu papá?

Mi intervención en el Seminario aludido terminó por dejar en claro el contubernio entre los poderes legislativo y judicial, añadiendo que en Chile tenemos una ley anticorrupción muy curiosa y hasta original. Se trata de una legislación que atrapa a los mosquitos y deja pasar a los buitres.

No pude dejar de pasar revista a las frases que causaron mayor escozor y polémica a mi paso por la revista “Topaze”, que me costó más de una querella. Acá van algunas:

-A los políticos y a las guaguas hay que cambiarlos a menudo. Y a ambos por las mismas razones.

-Muchos políticos se dirigen a la gente como hermanos…

Debe ser para que no los traten de hijos de puta.

Y para estar a tono con la época hube de agregar que el llamado

FRENTE AMPIO se parece a un televisor coreano: en menos de un año perdió la imagen.  También dije que el Frente Amplio es una carbonada de ideas. Pero…las opiniones son como los culos.

Cada uno tiene el suyo

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