CONOCIMIENTO ANCESTRAL DE HONGOS

Jorge Felipe Soza Soza, socioeconomista,

colaborador Centro Universitario Coyhaique,

Universidad de Magallanes.

A nivel mundial, existe un gran interés por conocer la raíz indígena del conocimiento de hongos comestibles. Esto en un contexto donde sólo el 6% de la diversidad de especies es conocido. Es desde ahí que se deriva una sub-rama del conocimiento la cual se denomina Etnomicologia. Los descubrimientos de esta disciplina son de gran aporte para el conocimiento del reino fungi y aún más para conocer de qué manera las sociedades humanas (en su gran diversidad) se han relacionado con estas especies. Gracias a esto podemos saber que existió un conocimiento y uso terapéutico de estas especies en los imperios romano y griego, o relaciones de carácter teológica por parte de algunos países nórdicos, principalmente con la especie Amanita muscaria.

México ha presentado considerables avances en esta materia, tanto en lo que respecta a las sociedades antiguas y el consumo de hongos con fines tanto culinarios, como con fines ceremoniales (efectos alucinógenos). Así también en indagar como éste conocimiento ha perdurado en los sectores rurales y como se ha convertido de una actividad tradicional a una actividad productiva. Transformándose a través de un proceso de hibridación, desde el autoconsumo a su comercialización en los mercados de los sectores urbanos. De igual modo identificando los distintos nombres comunes que cada especie presenta y el significado que estos tienen para cada lengua.

En Chile existe una gran variedad de hongos silvestres, y quienes vivieron en las tierras del sur del país ya tenían conocimiento de estas especies y usos tradicionales. Según una investigación realizada por el Jesuita Ernesto Wilhelm de Môsbach (1979), se observa a lo menos diez especies diferenciadas por el pueblo Mapuche.  Interesante es exponer además que, para este pueblo, los hongos se determinaban por el vocablo Mapu-Cullûf: que se podría definir como mariscos terrestres.

Los Mapuches realizaban actividades de recolección de estas especies principalmente en los bosques de Nothofagus, reconociendo y recolectando especies como los “Changles”: que significan dedos  y los “Dihueñes”: que significan frutos del roble o ñire, entre otras.

Actualmente,  muy parecido a lo acontecido en México, existe una comercialización de estas especies de hongos, ya sea en ferias libres, mercados populares o envasados por pequeños organizaciones rurales de recolectoras. Esto principalmente en la Región de Araucanía a hasta la Región de los Lagos.

Más al sur, ya en la región de Magallanes, existen registros del consumo de la especie «Digüeñe» por las etnias de los canales de tierra del fuego  y la especie Cyttaria darwinii o “pan de indio” fuera consumido por los Selknam (Onas) (Tal vez de ahí su apodo). De igual modo existen registros de que Cyttaria darwinii era recolectada por los Kawékar («Alacalufes») (Empaire, 1963) y Yámanas (Chapman, 1987). De los Aonikenk (tehuelches) poco y nada se sabe.

En estas tierras patagónicas actualmente no se presenta este proceso de hibridación de consumo doméstico a comercial. No se observa la recolección colectiva de estas especies por parte de las familias de los sectores rurales ni menos su comercialización en mercados ni ferias locales. Cabe preguntarse entonces: ¿Por qué en la Patagonia no se presenta este proceso de hibridación desde auto consumo a comercialización?

Si bien se tienen datos de que existe conocimiento sobre estas especies, tanto en familias con descendencia mapuche o en nuevas familias que se han acercado al conocimiento tradicional, aún no presenta el mismo concierto que las regiones del norte del país. En excepción por supuesto de la morilla.  

¿Será por el exterminio sufrido hacia los pueblos originarios de Aysén y por ende las tradiciones de estos? ¿Será por qué los colonos extranjeros no tenían esto hábitos? ¿Será por la inexistencia, actualmente, de un mercado regional? Es a responder estas preguntas a lo que nos evocaremos en el futuro en la continuación de nuestro proyecto HONGUSTO.

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