Emergencia

Ya partimos con el frío y no de invierno, y como es costumbre (lamentable decirlo), no podemos evitar sentir ese molesto olor a humo, de día, de noche y de madrugada sobre todo. El problema de la contaminación que nos afecta durante varias horas al día y durante varias semanas al año, ha llegado a ser algo insostenible pero que abrazado por el tema cultural, social y económico, nos atrapa a seguir soportando con todo el organismo, todos los efectos negativos que desde ya y por años venimos acumulando y que nos llevarán a una enfermedad segura, y a los más vulnerables, directo a la muerte.

Como medio de comunicación, seguiremos insistiendo en tratar de ir visualizando este tema cuantas veces sea necesario, porque tenemos más de cuatro décadas de historia y sin ir muy lejos, en los últimos dos gobiernos sumados al de ahora, no hemos visto un atisbo reflejado por autoridades en concretar ideas que nos permitan respirar un aire más puro, en un plazo razonable. Claro, hemos recibido visita de ministros, se generó el plan de descontaminación, los sistemas de salud poco a poco y en reacción a la crisis se han ido fortaleciendo, hay inversión para recambio de calefactores, etc. pero se sigue repitiendo la misma frase que a la comunidad no le gusta para nada porque se da cuenta que deberá seguir esperando: “este problema no es de ahora y no se solucionará mañana”.

¿Entonces, cuándo? Esa es la real pregunta que todo habitante de Coyhaique y ahora también de Puerto Aysén y Cochrane, lugares –como en todo el territorio- donde también el uso de cocinas y estufas a leña son las favoritas para calefaccionar el hogar. El impacto negativo es diario, ojalá y este año no broten los virus asociados a la contaminación, prácticamente nuestra salud depende de cuántas veces llueve o cuánto viento habrá en la zona y es triste saber que aún con todo lo que ya se ha dicho, conversado y planteado por autoridades, no se sabe en promedio, cuántos años más durará esta peligrosa situación.

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