Denunciar

Muchas veces la comisión de delitos se ve “protegida” por la falta de denuncias. Y es que para nadie es un misterio que el denunciar se ha convertido en un tema que a no todos les gusta, al contrario, les genera miedo, y para mitificar aún más el hecho, también está el que piensa que denunciar no conllevará a nada, menos a atrapar a los delincuentes, y muchísimo menos a obtener justicia. Sin embargo, poco a poco las organizaciones ligadas al orden y justicia como las policías y Ministerio Público, se encuentran trabajando firmemente en desmitificar la acción de denunciar, pues gracias a ello se pueden establecer los procesos y obviamente obtener estadísticas que sirvan de apoyo. Estrategias como el “denuncia seguro” o los conocidos “fonos denuncia” que buscan proteger la identidad de quienes avisan a la autoridad que algo ilegal se está cometiendo, o que conocen a autores de delitos, han fortalecido  este mecanismo que viene a ser uno de los primeros pasos en el camino hacia la justicia; sobre todo, cuando esto ha permitido el empoderamiento de víctimas, además de testigos, ya que expertos y números nos señalan, por ejemplo, que en el caso de una mujer golpeada o abusada, el acto de denunciar puede tardar hasta 7 años; tiempo que mediante diversas campañas se busca reducir. Delitos hay muchos, denuncias pocas y, en el mundo del tráfico y microtráfico de drogas (que va creciendo en la región), también se utilizan las herramientas para proteger a quienes tengan conocimiento sobre la comisión de delitos; pues los avances para Aysén también han significado que no solo lleguen beneficios a la comunidad, sino que esto sea visto como una oportunidad para introducir elementos que poco a poco van resquebrajando el bienestar de la sociedad. Pero no todo está en manos de las autoridades, es importante que las personas se sientan seguras de denunciar cuando conocen sobre la comisión de algún delito, para ello las policías están siempre disponibles y debemos conocer que denunciar no solo es un derecho, sino también un deber, pues el temor que inocentemente siempre ha rondado en el hecho de colaborar con la autoridad del orden y justicia, debe desaparecer.

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