El maltrato corporal relevante en NNA, una nueva figura penal que cambia paradigmas de enseñanza y corrección parental

Subprefecto Luis Romero Astorga. Jefe Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Coyhaique.

El empleo de castigos físicos en la crianza de los hijos es una práctica extendida por todo el mundo, y nuestro país no es ajeno a ello.  Cuando hablamos de crianza para otorgarle un valor a la educación familiar o socialización primaria que recibe una persona en su infancia y adolescencia por parte de los padres o responsables, no se encuentra ajeno el concepto de disciplina o encuadre en una conducta esperada, siendo el castigo como la aplicación discrecional de un estímulo físico para reducir o eliminar una conducta determinada. En este ejercicio, hay dos grandes tipos de castigo empleados en NNA (niños niñas o adolescentes). La reprimenda verbal y acciones físicas que producen incomodidad o dolor. (una palmada o nalgada hasta golpes, pellizcos, mordidas, quemaduras, etc).

Nuestra costumbre e idiosincrasia consideran y legitimaron por años el castigo físico como una medida útil para enseñar al NNA lo que significan límites y para que se comporte apropiadamente. También para protegerlo de un peligro mayor ante urgencias. Sin embargo, hay evidencia de que el castigo físico, cuando alcanza niveles de maltrato, se asocia años después a riesgo elevado de presentar comportamientos violentos y psicopatología que tienden a reproducirse generacionalmente. La valoración de la violencia como recurso en el NNA golpeado se naturaliza.

El castigo producirá finalmente fenómenos colaterales que poco ayudarán al objetivo de enseñar, ya que suprimirán temporalmente conductas indeseables. Por otra parte, el castigado tiende a evitar relacionarse con quien lo castigó, trayendo complicaciones emocionales negativas y comportamientos agresivos.

Desde la otra vereda, quien castiga se siente temporalmente reforzado al desquitar su enojo, pero esa gratificación puede impedir que se percate del impacto que el castigo tiene en el NNA castigado, pero también puede generar sentimientos de culpa en quien castiga, dando paso a la tendencia de tolerar las mismas u otras conductas negativas que motivaron el castigo.

El 6 de junio del 2017 se publicó en Chile la Ley N°21.013, que tipifica un nuevo delito, el maltrato relevante, cuyo objetivo es sancionar penalmente el “maltrato corporal” relevante de NNA menores de 18 años, como asimismo a los adultos mayores, y las personas con discapacidad. Por otra parte, se establece una nueva figura penal adicional en los delitos contra la integridad física, relacionado con el sometimiento a trato degradante de las personas antes expresadas. Pare el efecto, el artículo 403 bis y ter del CP, expresa lo siguiente: “El que, de manera relevante, maltratare corporalmente a un niño, niña o adolescente menor de dieciocho años, a una persona adulta mayor o a una persona en situación de discapacidad en los términos de la ley N°20.422 será sancionado con prisión en cualquiera de sus grados o multa de una a cuatro unidades tributarias mensuales, salvo que el hecho sea constitutivo de un delito de mayor gravedad”. Y por otra parte, señala: “El que teniendo un deber especial de cuidado o protección respecto de alguna de las personas referidas en el inciso primero, la maltratare corporalmente de manera relevante o no impidiere su maltrato debiendo hacerlo, será castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo, salvo que el hecho fuere constitutivo de un delito de mayor gravedad, caso en el cual se aplicará sólo la pena asignada por la ley a éste”.

El que sometiere a una de las personas referidas en los incisos primero y segundo del artículo 403 bis a un trato degradante, menoscabando gravemente su dignidad, será sancionado con la pena de presidio menor en su grado mínimo.

Ambas asignaciones penales vienen a dar protección a derechos fundamentales tales como la dignidad humana y la integridad moral del sujeto que no puede defenderse, por quienes tienen un deber especial de cuidado o protección respecto de ellas. Por ende, el uso de medios físicos para contener, enseñar o encuadrar la conducta quedó en el pasado.

El uso de reforzamientos positivos o premios y de reforzamiento por medio de la negación, tales como privar temporalmente de un bien (un permiso, uso de teléfono, internet, consola de video juego, de reuniones con amigos u otras actividades), es una alternativa bastante efectiva a la hora de reconocer y reforzar los deberes, el respeto, las normas básicas que deben imperar en un hogar.

La ley no va en contra del derecho irrenunciable de los padres a educar a sus hijos, pero si coloca limites respecto de la forma.

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