Transporte urbano

Constantemente llegan a nuestro medio de comunicación, cartas que se refieren a un tema recurrente que molesta a los coyhaiquinos: la congestión vehicular y la falta de locomoción colectiva, una moneda con dos caras de una situación que se vive de lunes a viernes y durante los fines de semana –y de paso feriados- generando incomodidad en la comunidad en general.

Uno: congestión vehicular. Los vecinos quienes hacen uso del servicio de locomoción colectiva tienen problemas para salir de sus casas y llegar a sus centros de trabajo y viceversa, esto, en las denominadas horas peak; tiempos en los que el tráfico de esta ciudad tan pequeña se vuelve insostenible.

Dos: la otra cara de la moneda definitivamente se llama domingo y feriados, y es que en nuestra capital regional, sólo estos días se puede descansar del alto flujo vehicular, pero nuevamente los perjudicados son los ciudadanos quienes en un –menor pero importante- porcentaje, también necesitan hacer uso de la locomoción colectiva, pero ésta es escasa.

¿Habrá un punto intermedio en todo esto?, parece que no; por tanto, el llamado de la comunidad es a las autoridades pertinentes, las que deberían evaluar el sistema de transporte con el que se convive día a día, así también el hacer hincapié en poder aplicar un ordenamiento que contemple espacios como paraderos –y su mejora-, sentidos de las calles, estacionamiento, para descongestionar, y a la vez regular el transporte colectivo –ordenanza que existe pero no se observa un efecto grande aún-, porque Coyhaique es una ciudad pequeña donde cada vez aumenta el parque vehicular y el problema nunca obtiene solución –más aún en época escolar-, así también la normativa que regula en nuestro país debería ser actualizada porque claramente hay vicios que permiten todo este caos que es particular aquí pero también se presenta en todo el país.

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