ESTÁN EMBARAZADOS…

Con estas palabras el doctor nos comunicó que nuestro tiempo y nuestras vidas tomarían otro sentido: la llegada del hijo. Lejos de ser una situación “embarazosa” con estas palabras, para mi, inició otra autopercepción, que me definirá incluso cuando mi existencia física en este mundo deje de ser, aun allí seré madre-mamá: tremendo desafío!!!

Ser mamá implica pasar de una situación particular de identidad a otra realidad muy diferente de la anterior, porque el sentido de la propia relacionalidad se alarga, ya que en la propia psicología, afectividad, espacio social irrumpe el/la hijo/a que llega a ser parte de todo aquello.  Ser mamá no es simple ni automático, como se cree. No hay que olvidar que antes de asumir el rol de mamá existe una mujer con una vida propia, con una particular forma de ser y de sentir que experimentará un cambio radical con la llegada del hijo/a.  Por ello, ser mamá es uno de los momentos más importantes que la mujer pueda vivir, porque pone a prueba toda su capacidad de adaptación y de adecuación a la vida que la Vida pone en sus brazos. En este sentido el amor materno también se va aprendiendo, se forma, día tras día para poder asegurar al hijo estabilidad, seguridad y afecto.

Ahora bien, ser mamá y ser feliz en ello está condicionado por el contexto en el cual se vive, las leyes que “premian” o “castigan” esta condición, los estereotipos culturales que la modelan, la promueven o limitan… Algunas ideas que comparto:

1.- Ser mamá es un estado en la mujer que tiene mucho de entrega, de proyectar los propios tiempos y deseos por el bien del retoño de su vientre. Toda mamá sabe de renuncias, de heroicos actos de paciencia, comprensión, contención, apoyo, y también de ternura, alegrías y satisfacciones. Nada es completamente blanco ni totalmente negro, todo va formando parte de aquella trama que hace que la relación madre e hijo tenga características únicas, poco comprensibles para otros.

2.- Ser mamá expresa una actitud respecto de otro. El ser materno, el cuidar de otro, el sacrificarse por otro puede incorporarlo y vivirlo cualquier persona y quizás esta actitud debiera ser más desarrollada en esta sociedad presa del egocentrismo, es decir del vivir replegado sobre sí mismo. Ser responsable por otro, aún si no ha estado en el propio vientre, es un desafío por el cual vale la pena invertir los recursos personales que tenemos.

3.- La mamá, aquella que nos dio la vida y aquella otra mamá que nos acoge y contiene cada día, la Madre Tierra, merecen todo nuestro respeto y cuidado. Ser agradecidos y humildes ante ellas nos ayudaría a ser mejores personas, más hermanos y menos desconocidos; nos ayudaría a ser menos agresivos, ofensivos, explotadores y más generosos, mesurados y, en definitiva, personas de bien.

En estos días cada uno de nosotros, seguramente, traerá a su recuerdo, a su corazón y a su presente la figura de aquella mujer que le dio la vida. Me uno a la memoria de todos para honrar y dar gracias a todas las mamás, las que están y las que ya partieron, porque el don de la vida, más allá de ser un proceso biológico, continúa siendo un enigma que mezcla las certezas con una parte de misterio llamado amor y entrega.

Gracias a cada mamá que cada día renueva con sacrificio la incondicionada dedicación  hacia su hijo/a. Feliz Día!

Related posts