Cambio Climático: A 30 años de la primera advertencia

Giovanni Daneri, Director Ejecutivo CIEP, Investigador Programa Copas-Sur Austral Universidad de Concepción.

La semana recién pasada se reunieron en Coyhaique, convocados por la Universidad de Aysén y el CIEP -con el apoyo del gobierno regional e instituciones de investigación asociadas a importantes universidades y centros de estudio, tanto nacionales como internacionales – un grupo importante de científicos que basan parte de sus estudios en la Patagonia. La temática del encuentro fue el cambio climático y su efecto sobre el agua y los ecosistemas de la Patagonia. Lo novedoso fue poner el foco en el territorio y no en líneas temáticas específicas lo que permitió la interacción de investigadores de disciplinas que raramente convergen en encuentros científicos. Las presentaciones analizaron los posibles escenarios climáticos que podríamos enfrentar en los próximos 50 años y el impacto que estos cambios pueden inducir en los ecosistemas de la Patagonia y en la disponibilidad de agua en una región donde este recurso aparece como inagotable. La conferencia se llevó a cabo en el salón auditorio del Museo Regional un escenario de lujo con el que habíamos soñado por largos años. El encuentro permitió conocer los resultados de investigaciones en el ámbito del clima, los ecosistemas terrestres, el bosque nativo, los ríos, lagos, glaciares, fiordos y canales. Los investigadores también discutieron el consenso científico sobre el cambio climático como una realidad que está afectando nuestros ecosistemas con mayor intensidad que otros lugares del planeta, una prueba de ello ha sido la constatación del acelerado derretimientos de nuestros campos de hielo, lo  que nuestros estudios indican como el principal fenómeno responsable por el sostenido aumento en el nivel del mar. La pluma de agua dulce que se extiende desde el sistema de fiordos hacia el indómito océano pacífico es equivalente a la pluma que dibuja el poderoso rio amazonas sobre el Atlántico. Otra temática que genera preocupación es la salud de nuestros bosques siendo las especies más afectadas las de mayor tamaño: ¿Se imaginan nuestros bosques encantados sin nuestros alerces milenarios, sin nuestras araucarias sagradas y sin nuestros coihues? Las señales entonces son poco alentadoras.

La primera vez que escuché sobre el fenómeno del cambio climático fue  como estudiante de doctorado de la Universidad de Southampton (Inglaterra),  en una charla de mi amigo y colega el Dr. Andrew Watson discípulo de James Lovelock que ha impulsado fuertemente la noción (a la cual suscribo) de que la tierra es un ser vivo. No olvidaré cuando a la salida de su charla le preguntamos si estábamos en problemas. El nos advirtió tajantemente que sí estábamos en graves problemas. Eso fue hace más de 30 años. En ese entonces debimos como humanidad actuar enérgicamente contra el uso indiscriminado de combustibles fósiles. De haberlo hecho tal vez hoy no estaríamos enfrentados a un potencial aumento de hasta 2 grados en la temperatura media del planeta, escenario apocalíptico que significará un adiós a nuestros glaciares y a convertir grandes extensiones del planeta en lugares imposible de habitar.

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