Mochilero accidentado en Ruta 7 logró recuperación exitosa en el Hospital Regional Coyhaique

Dentro de los más de 300 asistentes al Roc’Fest, se encontraban cuatro amigos oriundos de la región de Valparaíso: Moroni, Gustavo, Rubén y Felipe, quienes tras su participación en el encuentro  roquero, volvieron a la capital regional. Es ahí cuando a eso de las 14.50 horas del domingo 17 de febrero, a la altura de  Villa Jara, una camioneta se ofrece a llevarlos en el pick up, sin embargo, sólo un par de metros más adelante, en la Recta Foitzick, se produce el accidente carretero más masivo de la temporada estival: una colisión triple de alta energía, que cobró la vida de dos personas y dejó once lesionados. El lesionado de mayor gravedad fue Felipe Mondaca, joven rescatista egresado de Ingeniería en Construcción, quien exactamente un mes atrás fue reconocido por el Gobierno de Chile y la Gobernación de Marga Marga por su destacada participación en el rescate de un joven en el Cerro La Campana (Valparaíso). En estado grave, con un TEC severo en el cráneo más una serie de lesiones traumatológicas, hicieron que Felipe estuviese durante semanas en riesgo vital.

“En primera instancia llegamos a Coyhaique con la intención de llevarnos a Felipe, de trasladarlo. Sin embargo, Felipe se agravó y no podíamos moverlo. Fueron pasando las semanas y comenzó a tener pequeños logros, vimos que había más posibilidades de que se recuperara, y eso nos mantenía más fuertes. Nos dimos cuenta que Felipe se sentía en familia dentro de la UCI”, cuenta Roxana Mondaca, mamá de Felipe, quien destaca el servicio entregado en el principal centro hospitalario de la región de Aysén.

“Queremos destacar la voluntad y la buena gestión del Hospital Regional Coyhaique, tratando de ser lo más expedito en cada examen y operación. La gente de Coyhaique tiene que estar orgullosa, y también ser pacientes, respetar las normas”, agrega Roxana.

A pesar del adverso panorama, que implicó 74 días internado en la UCI del Hospital Regional Coyhaique, 30 de ellos con coma inducido y más de 10 intervenciones quirúrgicas, esta semana Felipe fue  dado de alta en excelentes condiciones en relación al pronóstico inicial, luego de un arduo proceso de neuro rehabilitación kinesiológica que le permitirá no solo volver a su hogar junto a sus padres, sino también reinsertarse en su entorno de manera óptima.

Hernán Mondaca, papá del joven rescatista, agrega que “el primer día llegamos sin saber nada. Las chicas de la OIRS nos guiaron, incluso con los trámites en Fonasa, teniendo un respaldo económico que ignorábamos, y sabemos que en otro lado no hubiese sido así. Agradecemos por sobre todo a la UCI, a todos los médicos, las enfermeras, los kinesiólogos que nos hicieron sentir en familia. Llegué asumiendo que a mi hijo le quedaban 4 horas de vida, y dos meses después me lo llevo caminando”.

 “A Felipe lo recibimos muy comprometido, con muchas limitaciones y restricciones físicas. Partimos trabajando desde cero: control de cabeza, tronco y extremidades. El proceso de rehabilitación fue muy bonito, ya que día a día se iba notando un avance”, cuenta Juan Mourás, kinesiólogo especialista en neurokinesiología, quien ha estado a cargo del proceso de rehabilitación de Felipe desde que éste estaba en coma.

“Estuvo alrededor de 30 días sin conectarse, y durante ese período realizamos un trabajo silencioso desde el día 1, usando la ‘think table’, tabla basculante que nos permitía ponerlo de pie, logrando su verticalización, lo que tiene directo beneficio para su conexión con el entorno. Desde el minuto que despertó, nos fuimos por un camino muy provechoso y positivo, avanzando en cosas tales como sentarse en la cama, moverse desde la camilla al sillón solo, ponerse de pie y lograr finalmente caminar”, relata el kinesiólogo.

En ese contexto, Hernán Mondaca reconoce no sólo el trabajo de los equipos clínicos, sino de una ciudad que les abrió las puertas: “Yo sinceramente pensé que mi hijo iba a tardar más de un año en recuperarse, y si bien falta mucho trabajo por hacer, en dos meses salió caminando. Estoy maravillado, la atención en el Hospital fue excelente, desde los médicos hasta la señora que le llevaba la comida. Como usuarios tenemos que ser respetuosos, y agradecer lo que tenemos, porque en el norte yo hubiese estado esperando para ver a mi hijo en el estacionamiento, no en un pasillo a una puerta de distancia. Nos vamos felices, con sentimientos encontrados. Llegamos a una ciudad donde no conocíamos a nadie, y ahora nos vamos con un montón de amigos”, aseveró.

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