FORMACION DOCENTE, HOY

En la sociedad actual, altamente competitiva, cabe la pregunta, desde quienes valoramos genuinamente el mundo de la educación, sus actores y dinámicas, ¿qué habilidades, competencias y conocimientos debería tener un profesor?

El tema de las competencias aplicada a muchas profesiones, especialmente a la hermosa vocación de educador, creo que está llevando el desempeño docente a niveles muy tecnificados, estandarizados y legalizados. Es verdad que se deben tener ciertas habilidades, competencias y conocimientos, las que son parte de una verdadera vocación docente, pero creo que más que aferrarse a esos bastiones, un profesor en la sociedad actual debe asumir una actitud de mucha humildad (en el sentido original de la palabra) y reconocer que es muy poco lo que sabe para integrar holísticamente las diferentes fuentes de conocimiento, las habilidades y competencias que necesita, como medios para lograr la finalidad real: ser un buen profesor, esto es, alguien que propone claves de lectura a los estudiantes con quienes comparte el aula o el espacio de encuentro.

Uno de los principales desafíos que la sociedad tecnocrática plantea al profesional de la educación, desde mi punto de vista, es tener la conciencia de que él comparte la función educativa con muchas otras realidades: la familia, los pares de los estudiantes, los referentes que los jóvenes encuentran en otros lugares, el mundo de internet! Un segundo desafío es dejar a un lado la concepción del docente como «contenedor» del conocimiento para trabajar la propia identidad profesional como un «gestor y facilitador» del conocimiento; esto implica cambiar varios esquemas mentales como tomar conciencia y aprender a atender la realidad de diversidad, por un lado, y de universalidad, por el otro, de cada uno y de todo los estudiantes que encuentra en el espacio aúlico. Un tercer desafío, que va en sintonía con el anterior, es el de lograr el cambio de nuestra mentalidad, formada en un esquema lineal, por la mentalidad «reticular» formada por las tecnologías de comunicación modernas; esto ayudaría mucho a encontrar nuevas formas y escenarios para el hecho educativo ya que se transmitiría en el mismo lenguaje y código de los estudiantes a nosotros confiados.

En la formación inicial docente, a mi parecer, hay que desarrollar en ellos competencias sociales y emocionales, capacidad de atención, sumado al manejo de los conocimientos de la propia disciplina. Luego, en la formación continua, seguirán aprendiendo en el ejercicio mismo de la profesión el arte de educar.

La eficacia del trabajo docente se refleja en la robustez de los estudiantes que forma para vivir la vida que van a encontrar cuando salgan del espacio escolar.  Me parece que aquí se juega en parte el tema de la significatividad de los aprendizajes. En este sentido la relacionalidad va junto o interrelacionada a la significatividad de dichos aprendizajes.

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