CLASES DE ETICA

ORLANDO  BAESLER  HEGER

La aplicación de sanciones por la comisión de delitos en nuestro país ha sido paulatinamente disminuida a grados de cumplimiento de penas que muchas veces rayan en lo anecdótico y que por supuesto no representan ningún castigo para delincuentes que consideran las generalmente breves estadías en la cárcel como un “trámite” a cumplir por el hampa cuando algún “trabajo” se ejecuta en forma deficiente.

Jueces y magistrados simplemente aplican la legislación vigente y si bien es cierto pueden a veces cometerse errores, la ley se aplica de acuerdo a los códigos y reglamentos que se han colocado a su disposición por los legisladores que en el fondo son los verdaderos culpables de una especie de “ablandamiento” legal que permite a muchos criminales responder muy brevemente ante la justicia o simplemente eludirla.

Para las víctimas de delitos no representa ninguna satisfacción ver como el criminal es supuestamente castigado con una corta estadía en prisión en donde el Estado lo cuida ,lo asiste y lo alimenta mientras alterna con sus parientes y amigos en recintos fiscales cuya mantención corre a cargo de las propias víctimas.

Nadie devuelve los dineros robados a una jubilada o anciana que sale del banco y un delincuente le arrebata el escaso recurso que tenía para alimentarse malamente durante un mes en donde ni al Estado ni mucho menos al delincuente le interesa saber cómo se las arregló la víctima para sobrevivir.

Mientras esto sucede a diario los parlamentarios se dedican a buscar como desacreditar a sus pares o a emitir declaraciones triviales o políticamente correctas, pensando principalmente en su reelección .Es necesario que los buenos muchachos del Congreso piensen en solucionar los problemas reales de una población que clama a gritos por justicia verdadera ante una delincuencia que conoce muy bien las virtudes con las cuales los ampara la legislación. Solo falta, que invocando una vez más el manoseado pretexto de los derechos humanos  se siga considerando a los delincuentes como producto de una sociedad imperfecta y simplemente se los condene a pagar sus crímenes mediante su asistencia a ”clases de ética”

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