MUCHISIMOS MÁS

ORLANDO BAESLER HEGER

         Solo existen 2 formas de cambiar algo exitoso. La primera es mediante la invención, creación y demostración práctica de algo más exitoso y la segunda es mediante la destrucción de lo exitoso existente para evitar su continuidad.

        Esto es lo que pareciera estar sucediendo en Chile tras la absoluta falta de proposiciones y proyectos concretos por parte de una oposición que ve como cada día quedan al descubierto las falencias y negligencias que su época de Gobierno generó tras varias décadas de promesas e incumplimientos.

        La falta de iniciativas y una absoluta carencia de liderazgos han hecho que la otrora flamante Concertación haya dejado abierta la puerta de par en par para el acceso al escenario político de grupos radicalizados ,extremistas y lumpen en general ,quienes quieren cambiar lo que ellos llaman “el sistema” sin darse cuenta que ellos mismos son precisamente “el sistema”.

        En general, la falta de una oposición eficiente hace flaquear un sistema democrático que se ve atacado por quienes quieren arrasar con la institucionalidad vigente y generar una especie de estado anárquico en el cual la sociedad se conduzca dependiendo de los estados de ánimo de ciertos sectores o de las demostraciones de fuerza callejera que puedan efectuar grupos cuyo objetivo final es simplemente el saqueo y el robo.

        Es así como la delincuencia es la principal beneficiada tras todas las manifestaciones en las cuales se ha utilizado al estudiantado y las esperanzas de padres y apoderados como una eficaz herramienta para sembrar el caos a través de encapuchados cuyas identidades son perfectamente conocidas por nuestras policías pero ante quienes el sistema judicial nada puede hacer ya que se ha venido protegiendo sistemáticamente durante los últimos veinte años a quienes infringen la ley ,destruyen y roban ya que se supone que son producto de una sociedad imperfecta que debe aceptarlos, quererlos y cuidarlos.

        Por otra parte ,Carabineros no tiene las atribuciones suficientes para efectuar su trabajo y debe conformarse con ser espectador de los desordenes y observar como sus hombres son apedreados , escupidos ,insultados y atacados de las maneras más violentas sin poder defenderse más allá de la utilización de inofensivos chorros de agua.

         Es necesario endurecer la postura gubernamental ante la destrucción del patrimonio público y la permanente obstaculización de la actividad cívica ya que los que quieren trabajar, los que quieren estudiar y los que quieren disfrutar del “sistema” somos ,sin lugar a dudas  ,muchísimos más.

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