Es hora de evaluaciones

En casi todo ámbito, al cumplirse un año se realizan balances o autoevaluaciones.

Cuando se trata de un gobierno los pazos anuales son ineludibles puesto que cada 365 días se hace una cuenta pública de la gestión, en la práctica el gobernante de turno le comunica a su pueblo lo obrado hasta la fecha y los proyectos que desea desarrollar.

En Chile el periodo presidencial es de cuatro años. Es un tiempo acotado para desplegar lo planificado y lo comprometido en campaña electoral. Como dicen por ahí, el papel aguanta mucho y las promesas muchas veces se las lleva el viento. Pero, en los tiempos que corren olvidarse de las promesas de campaña no es tan fácil, hoy queda todo grabado, todo se registra con el más humilde celular y los medios de comunicación toman exhaustiva nota de lo compromisos de las autoridades.

El Presidente Sebastián Piñera, esta semana cumplió un año a cargo de Chile. Él y su equipo desplegado en toda la nación deben velar porque lo comprometido se cumpla. Objetivo que a veces no es fácil de llevar a cabo por los siempre presentes imponderables, hechos, situaciones que no estaban dentro del plan de acción y que pueden llegar a modificar de manera importante la agenda gubernamental.

Lo que sobre sale en términos de promesas del actual gobierno es la cuestión siempre compleja de la economía. Compleja porque Chile es un país exportador de materias primas, existe poca elaboración local y menos un consumo interno preponderante, por lo mismo, nuestra economía está constantemente sujeta a los vaivenes de la economía global y de los mercados internacionales, solo para mencionar un ejemplo icónico; el cobre.

Atreverse a augurar o prometer una mejor economía, solo por el cambio de paradigma ideológico, ya no resulta tan evidente. En el anterior gobierno de Michelle Bachelet una de las apuestas económicas fue aplicar una fuerte inversión pública para dinamizar la economía, sin embargo, no fue suficiente el factor “privado” no se acopló de la mejor manera y la idea no fue la mejor.

Hoy la idea es al revés, apostar vigorosamente por el emprendimiento y retrotraer la inyección pública y hasta ahora los resultados, no son los esperados. Las cifras macroeconómicas no se coindicen con la microeconomía y eso se nota en el bolsillo de los trabajadores y de los pequeños y medianos negocios.

Hay que estar atentos al rumbo que tome la estrategia económica lo que resta del 2019.

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