Universidad de Aysén: una respuesta académica para la Región

María Teresa Marshall Infante / Rectora Universidad de Aysén

En los últimos años, una de las tantas brechas educacionales se ha comenzado a cerrar con la apertura de la Universidad estatal de Aysén, una región que tenía un déficit de centros universitarios públicos que permitieran a sus estudiantes cursar estudios superiores sin tener que emigrar.

Con la apertura de la UAysén se puso en marcha un proceso que se encuentra en pleno desarrollo, con la creación de sus bases institucionales, la formación de sus cuerpos académicos, la incorporación de la primera generación de estudiantes en todas las carreras que ofrecen, y la inauguración de estrategias innovadoras de investigación y vinculación con el medio.

Mientras algunos medios nacionales ponen el foco en las cifras de matrícula, los puntajes más elevados en la PSU y la comparación anual entre establecimientos de origen y de ingreso, en Aysén queremos poner el acento en la pertinencia regional de nuestra propuesta académica y de nuestras políticas de investigación. Queremos ir modulando nuestra oferta de carreras y nuestra matrícula de acuerdo con las tendencias demográficas del territorio y de su mercado laboral, como una muestra de responsabilidad institucional y de compromiso con el carácter público e inclusivo de nuestro plantel.

También hacemos nuestro el desafío es formar ciudadanos y ciudadanas, donde las personas y sus biografías resultan cada vez más importantes, porque cada cual deberá construir su camino y la universidad deberá ofrecerle todas las oportunidades necesarias: programas, asignaturas, talleres, ayudantías de investigación, laboratorios, visitas a terrenos e instituciones; en fin, un sinnúmero de espacios para expandir sus preguntas, conocimientos y construcción de su identidad.

En nuestra Universidad de Aysén, por características regionales y quizás también por su cobertura, logramos una matrícula diversa, con algunos altos puntajes de ingreso y otros que, con gran esfuerzo, superan la barrera de entrada. Unos provienen de liceos con mayor reconocimiento social y educativo, otros de pequeños liceos de comunas aisladas. Algunos con padres y hermanos profesionales, otros -la gran mayoría- son la primera generación en la universidad.

De esta manera, la Universidad de Aysén, responde al desafío de inclusión atrayendo a más estudiantes que pudiéramos denominar no tradicionales. Y esa no es sólo una frase atractiva, sino que expresa una tarea compleja. En la docencia, supone hacernos cargo de comprender que cada estudiante tiene talentos y vacíos de conocimiento; en la vinculación con el mundo regional, importa identificar la relevancia de prácticas e innovaciones que abrirán los caminos a la inserción laboral; en la investigación científica debemos generar los espacios donde cada estudiante pueda responder a nuevas preguntas de su disciplina.

La Universidad de Aysén significa el fin del aislamiento universitario de la Región a partir de sus particularidades, y el inicio de un nuevo ciclo con la construcción de una historia propia para un territorio especial.

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