¡Chao bolsas!

“¡El fin de las bolsas plásticas ha llegado!” De esta forma han titulado varios medios de comunicación a nivel nacional sobre la entrada en vigencia de la Ley que permite la erradicación progresiva de las bolsas plásticas en el comercio, aquella que nació con el ánimo de disminuir la circulación de éstas en las comunas costeras del país, pero que posteriormente se extendió a todo el territorio nacional, y es que no podemos negar que es una importante medida para evitar mayor contaminación y la generación de toneladas de plástico que, luego de cientos de años, por fin pueden degradarse, matando el ecosistema en el cual quedan a la deriva.

Respecto a este tema, nosotros nos podemos sentir orgullosos de ser una de las comunas y regiones pioneras en esta importante decisión de contribuir a la descontaminación, pues hace algunos años que locatarios y cadenas grandes del comercio decidieron hacerse parte del llamado municipal y sumarse a la causa ambientalista. Y aunque faltan muchas medidas más para que realmente podamos detener la contaminación que como humanos propiciamos a diario, este es un importante paso que desde ayer ya vemos hecho realidad. Una lección que dejamos a las nuevas generaciones y que sin duda esperamos siga creciendo, pues según estudios científicos, el planeta no puede sostener más toda la basura que generamos, y a paso acelerado está acabando con nuestra flora y fauna, contribuyendo de la manera más lamentable al calentamiento global, llevándonos más pronto que tarde al abismo que nosotros mismos hemos creado.

La comodidad de comprar y desechar se acabará poco a poco, lo cual también nos obliga a tomar nuevos hábitos y costumbres, donde lo más importante será reutilizar teniendo siempre en mente que estamos aportando con acciones y no solo palabras.

Alegrémonos coyhaiquinos y ayseninos, pues esta medida que nosotros adoptamos con anterioridad nos indica también que como región hemos decidido apostar por proteger el medio ambiente, y aunque existan varias contradicciones como la contaminación con microbasurales, el humo, entre otros, siempre estará presente ese ímpetu patagón por preservar la mágica naturaleza que nos rodea.

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