Más allá del verano

Llueve en gran parte de la Región de Aysén.

Sin contexto, la frase anterior no significa nada. Pero si la ubicamos en el calendario, diremos que hablamos de la segunda semana de enero en pleno verano.

Los turistas que vienen a Aysén deben saber, y si no, se enteran rápidamente, que acá puede llover y hacer frío en pleno verano. Las estaciones no son tan marcadas como en otras partes de Chile. Hasta hace escasos días cayó algo de nieve en las partes más altas y tuvimos que recurrir a la ropa de invierno, hacer fuego y entender una vez más que no somos una zona para asegurar muchos días de sol.

Esta es nuestra realidad, turísticamente hablando, no podemos “vender” sol, ni playas, ni tardes de tostado en blancas arenas. Lo que tenemos es una belleza escénica extraordinaria y parajes que van de la pampa a bosques siempre verdes en el litoral.

Existen en esta latitud inviernos largos y duros. Eso ha forjado una cultura aguerrida y emprendedora. Ese es nuestro capital social y desde ahí quizá sería bueno pararnos y empezar a diseñar nuestra oferta turística.

Debemos ir más allá del verano. La apuesta por el verano es alta, las expectativas también y los días de sol son a veces escasos y no alcanza para pagar la inversión del emprendimiento.

Entonces, vendamos Aysén todo el año. Promocionemos nuestras virtudes, mucho más allá de la época estival. Busquemos la manera de ir rompiendo la estacionalidad, no apostemos todo por el verano, siempre travieso con nosotros.

Infraestructura, comodidades para el pasajero, una atención más que amable, más cercana a entrañable son cosas que se pueden lograr para empezar a dar el paso serio para que Aysén sea visitado todo el año.

Turismo interno en temporada baja, tampoco es descabellado. En ese objetivo debemos estar todos y todas, sin distingo. El siempre necesario Estado y los privados audaces, dispuestos a creer en lo que tenemos e ir más allá siempre.

Hay que partir en algún momento, dejar atrás la inercia y olvidarse si es primero la gallina o el huevo y atreverse. Saltemos entre todos a la gran aventura de despedirnos de la estacionalidad.

Lo importante es que lo hablemos ahora y no en invierno, evitemos que las ideas se congelen, aprovechemos el verano para usar la luz y brillar con un turismo de todo el año en Aysén.

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