HAY QUE TENER MUCHO CUIDADO

ORLANDO  BAESLER  HEGER

En los tiempos actuales, las personas parecieran preocuparse solamente por ellas mismas, sin importarles mucho el daño que con sus acciones pudieran originar en los demás.

            Las paralizaciones, huelgas, paros y movilizaciones que diariamente debemos enfrentar, generan una clara vulneración en los derechos de quienes no están involucrados en dichas manifestaciones y cuyo resultado final no implica para ellos ningún cambio en su situación particular. Todo el mundo pareciera estar aprovechando el lamentable legado de muchos años de populismo y ofrecimientos “progresistas” para solicitar beneficios económicos que el Estado no está en condiciones de entregar sin involucrar presupuestos o recursos que están destinados a otros grupos de personas que los requieren con la misma o quizás mayor urgencia.

              Miles de ciudadanos deben sufrir las consecuencias de problemas que generalmente se suscitan entre particulares afectando gravemente el orden público, haciendo que personas ajenas a los posibles pecados empresariales pierdan de acudir a una entrevista laboral, despedir a un familiar fallecido, asistir a una reunión importante debiendo aceptar que sus derechos, consagrados tanto en nuestra Constitución Política como en la tan manoseada “Declaración Universal de Derechos Humanos” sean vulnerados flagrantemente.

         Aparentemente, las movilizaciones continuarán, especialmente ahora que nos encontramos en una época llena de proyectos y realizaciones concretas en la cual muchos potenciales “candidatos” se disfrazan de dirigentes sociales para obtener beneficios personales y movilizar grandes cantidades de personas para obstaculizar el tránsito, tomarse edificios públicos y buscar una notoriedad que les permita acceder a algún cargo público que les lleve a solucionar sus problemas económicos.

        Es necesario que la gente trabajadora tenga cuidado con sus dirigentes, ya que muchos buscan un beneficio personal por sobre los intereses gremiales, por lo cual si algún dirigente usa una parca celeste o le gustan las banderas rojas, hay que tener mucho cuidado.

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