Atender bien al turista

El verano particular de Aysén ya llegó. Es verdad, no somos el Caribe y sus altas temperaturas, pero tenemos mucho que ofrecer a quienes nos visitan en temporada estival. Empezaron las fiestas costumbristas, hay festivales artísticos y el son patagónico nos regala días para atesorar.

Sabemos que el escenario está, la belleza de lo natural, lugares indómitos son nuestra mejor postal. Eso adosado a la cultura del litoral, la pampa y nuestras localidades, hacen de Aysén un lugar muy atractivo y enigmático.

Estamos aprendiendo que el turismo bien hecho es una fuente de ingreso relevante para la región. Estamos empezando a dimensionar lo que significa actualmente y las infinitas posibilidades de desarrollo que puede traer consigo un turismo en armonía con el entorno.

Sin embargo, tenemos un problema: la forma en que atendemos a quien decide visitarnos. En algunas localidades, sobre todo las más alejadas, la manera en la que tratamos al turista local o extranjero todavía es un tanto tosca. Probablemente a veces confundimos lo rústico con un trato poco agradable al pasajero.

Resulta demasiado fácil decirle al turista qué es lo que hay. El problema de esa frase autodestructiva se aleja de forma extrema a lo que debemos hacer y que se trata de atender muy bien a nuestros visitantes, con el objetivo de que sean felices en su estadía, la compartan con sus amigos y los convenzan de venir, y esos amigos a otros amigos, creando un magnífico efecto multiplicador.

Pero, muchas veces quienes atienden un hostal, una cafetería, un restaurant o un minimarket no lo hacen con la convicción de que en cada turista hay diez turistas más que podrían venir. Entonces, decirle con escasez de gracia “es lo que hay”, mata la magia. Nos mete en un tren que retrocede.

A través de varias instituciones del Estado se han hecho estudios y capacitaciones al respecto. Se ha trabajado en la problemática de cómo atender al cliente. Ha habido cientos de seminarios y se han hecho miles de cursos de atención al cliente. Es real que ha ayudado y harto, pero falta. Hace falta creerse de una vez por todas que somos turismo.

Todos somos turismo. Internalizar esa frase y hacer que cada cliente sea inmensamente bien tratado en su estadía en nuestra región. Que se ría, que se enamore, que no se quiera ir, que cuando llegue a casa le de nostalgia y nos eche de menos.

Todos somos turismo, una frase para aprender e internalizar.

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