Los emprendedores de Aysén

Los pequeños comerciantes y empresarios medianos, miran con buenos ojos y esperanzados las últimas cifras de crecimiento de la actividad económica a nivel nacional.

Según el Banco Central la economía se mostró al alza en la actividad económica con una expansión del 3.1% y los más optimistas plantean que podría escalar al 4%. Ese escenario posible, pone contento al Gobierno que ha sido foco de críticas en torno al manejo de la economía, pero por sobre todo, por el levantamiento de las expectativas en este sentido.

La economía a nivel nacional se muestra con atisbos de positivo avance, pero en nuestra región la cosa es muy distinta, la actividad económica se mueve en otros ritmos y eso se relaciona entre otras cosas porque en Aysén en la dinámica económica existe una gran protagonista y ese es el Estado representando principalmente por el Gobierno que esté al mando de las cosas.

En nuestra región y a diferencia del resto del país, la inversión pública representa aproximadamente el 70% de la inversión regional, mientras que el 30% restante queda en manos del mundo privado, esta situación es diametralmente opuesta en el resto del país.

Por esta razón es que la relevancia del Estado en Aysén es fundamental. Debido a esto es que al Gobierno a cargo se le exige siempre mucho más y seguramente seguirá siendo así por un largo tiempo.

Revertir o igualar esta condición regional de estar siempre supeditado a la “mano” del Estado es lo que hay que cambiar. Y son precisamente los gobiernos quienes deben empezar a trabajar de manera honesta y sin egoísmos para lograr por lo menos de aquí a un tiempo prudente equiparar la importancia del Estado versus la injerencia del mundo privado.

En Aysén, los privados principalmente presta servicios al Estado, y un par de empresarios grandes se vinculan a la salmonicultura, la minería y el resto se mueven entre la prestación de servicios y el incipiente mundo del turismo.

Así como dependemos de una conectividad terrestre débil, de la misma manera dependemos de la inversión pública del Estado y que proponen cada cuatro años los gobiernos.

Serán estos últimos quienes deberán generar las leyes para cambiar este escenario y de esa forma crecer con igualdad, en justicia social, sustentabilidad y democracia. Aquí y ahora.

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