Aysén, región vulnerable

El concepto vulnerable es muy propio de los estudiosos en sociología, el trabajo social, en definitiva, muy ligado al humanismo. Sin embargo, cuando las matemáticas o las estadísticas ingresan a la discusión, la cosa se pone interesante, pues las ciencias exactas y lo social no siempre “encajan” perfectamente.

Una persona vulnerable, es una persona en riesgo. Es un individuo que está a la intemperie frente a algún peligro. En términos sociales se ha estudiado mucho el concepto y se ha trabajado muchísimo en la academia con intensas discusiones.

Sin hacer de este escrito una tesis sobre la vulnerabilidad, nos enfocaremos en las diferencias entre una persona en situación vulnerable en Aysén comparada con una en otra región e incluso humildemente exploraremos la idea de la vulnerabilidad al interior de Aysén.

Claramente es muy distinto una persona en vulnerabilidad en Arica o en Cochrane. El caso específico de una persona en situación de calle, nos sirve de ejemplo. Mientras una persona que vive en situación de calle en el norte de Chile, puede sobrevivir a la temperatura más baja de la noche, en Cochrane, en invierno la posibilidad de sobrevivir es mínima, cuando las temperaturas bordean los -10 grados. Es muy posible que muera congelado.

¿Quién es más vulnerable? En el caso específico, no hay duda que en el espacio tiempo, dado por la estación del año, el factor temperatura y el no tener techo, no hay duda que en esa “foto”, el individuo más vulnerable es el que vive en el extremo sur, o sea, en nuestra región.

El auxilio del Estado al proteger a sus ciudadanos, tiene que tener una cuota importante de adaptación al medio. Es verdad que se ha avanzado, estamos lejos de cuando las casas en Iquique eran construidas con los mismos materiales que una en Valdivia. Estamos muy alejados de cuando los gimnasios (que aún quedan) eran idénticos, ocupando concreto y un mismo diseño para todo Chile.

La mirada y el tratamiento hacia la vulnerabilidad incluso deben ser tan ajustados, tan finos, que deben haber diferencias positivas dentro de las mismas regiones de Chile. Aysén es un claro ejemplo de aquello, la realidad climática de Chile Chico es completamente opuesta a la de Puerto Aysén, a pesar que la distancia entre ambas ciudades no supera los 300 kilómetros, aproximadamente.

Entonces, políticas energéticas, por ejemplo, de uso de las energías renovables, deberían ser tan sensibles que para una zona de la región de Aysén se privilegie subsidiar equipos que usen el viento y en otras zonas el sol, y más aún en otras, el agua.

La vulnerabilidad de las personas, es más compleja aún, porque no es estática en el tiempo, se “mueve”, evoluciona y esos mismos cambios, muchas veces son empujados por las mismas políticas públicas, por eso se requiere aplicar mitologías y sistemas de apoyo híper flexibles, capaces de tener “cinco sentidos”.

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