Diputados en la mira

Lo hemos planteado anteriormente. Los tiempos que corren están siendo muy estrictos en la evaluación y fiscalización de quienes ostentan algún tipo de poder. Es común que la opinión pública como un ente social, opine en masa, inmersa en las redes sociales digitales. Con casi total libertad de expresión los cibernautas entregan sus visiones y comentarios sobre lo que pasa en su entorno próximo y en el mundo entero sin frontera.

Actualmente las redes sociales también sirven de espacios en donde se produce información. En este nuevo escenario,  los medios de comunicación más tradicionales se ven obligados a incluir en sus diversas programaciones contenido que circula en internet.

La era comunicacional en la que vivimos es recíproca en el flujo de la información, ya no solo son los periodistas o medios quienes están “autorizados” para emitir contenidos. El acceso casi global a internet permite convertirse en reportero o corresponsal en un dos por tres.

Las autoridades reconocen y advirtieron que deben estar en las redes sociales con la misma importancia que se merecen los medios más acostumbrados, por esa razón es que desde el Presidente hasta los concejales de una comuna ocupan las redes para emitir mensajes, pero lo más importante, para que casi al mismo tiempo reciban respuestas o retroalimentación.

Es en esta dimensión digital o cibernética, en la que más duro se le ha tratado a los parlamentarios nacionales luego de saber que a parte de un sueldo por su labor, reciben además otros beneficios de los cuales no existía tanta información.

En las últimas semanas hemos sabido que los diputados, sin excepción, reciben algunos “extras” que acrecientan su ingreso mensual, cifras que al ser comparadas con la media nacional de trabajadores y desde la comparación simple, incomodan o molestan a la gran mayoría de los chilenos.

Viáticos para moverse al extranjero y dentro de Chile, los llamados “viáticos nacionales”, perciben además, dinero extra para la mantención de sus vehículos particulares y que pueden ser usados en el ejercicio de su labor. Estos y otros beneficios hacen que los parlamentarios chilenos se ubiquen dentro de los mejores pagados en la región y por encima de varios países en otros continentes.

¿Por qué la gente se molesta con esta realidad? Las respuestas pueden ser muchas, pueden estar en la distancia sideral entre el sueldo mínimo y el de un honorable, o quizá en que el desempeño de muchos diputados, su comportamiento laboral o social no está a la altura de lo que espera una ciudadanía.

Hay algunos que incluso hablan de injusticia social y proponen rebajar las dietas parlamentarias.

Es difícil tener certezas de en qué terminará todo este cuestionamiento. Lo que sí está claro es que se encendió un debate incierto sobre el quehacer público y quienes están en cargos de importancia, los resultados de este nuevo orden social tarde o temprano se reflejará en los actos eleccionarios. Quienes decidan representar públicamente a la gente deberán saber más que nunca que deben hacerlo bien.

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