FUEGOS ARTIFICIALES: UN PELIGRO EN NUESTRAS MANOS

General Rodrigo Herrera Torres, Jefe XI Zona de Carabineros Aysén

Iniciar el nuevo año iluminando el cielo a través de espectáculos pirotécnicos, se ha convertido en una tradición de la cual muchos países hoy forman parte, dando de este modo la bienvenida al nuevo año.

Se trata de elementos que utilizan la pólvora –desarrollada por los chinos- como elemento imprescindible para su encendido. Si bien tales fuegos se conocen desde al menos el siglo VII, se estima que su data podría ser aún mucho más antigua, toda vez que los viajeros solían hacer explosar cañas de bambú para –con el sonido- espantar a los Shan, monstruos semihumanos que -según se creía- habitaban los bosques.

Posteriormente se utilizaron para alejar malos espíritus, así como también en desfiles militares, pasando poco a poco este arte de la pirotecnia a convertirse en una profesión independiente y respetada por su complejidad y peligro, siendo más tarde adoptada por los árabes, llegando posteriormente a Europa.

Hasta no hace muchos años, las legendarias “estrellitas” y “bengalas” eran los nombres con que se denominaban algunos de estos fuegos artificiales de uso doméstico, los cuales eran comercializados sin mayor restricción en nuestro país. De este modo, hasta antes del año 2000, los niños quemados por la manipulación de fuegos de artificio en año nuevo, era un tema recurrente por esta fecha, en la que registraban 77 casos según cifras de Coaniquem de aquel entonces, las cuales con posterioridad comenzaron a decrecer de manera sostenida convirtiéndose en una cifra marginal tras las modificaciones a la norma.

Los numerosos accidentes, graves quemaduras, mutilaciones y en casos más extremos amputaciones por su mala manipulación, derivó en que tales elementos fueron normados y regulados, a través de la Ley 17.798 sobre Control de Armas y Explosivos, cuya fiscalización está a cargo de la Autoridad Fiscalizadora del Departamento de Control de Armas y Explosivos (O.S.11) de Carabineros de Chile. Dicha normativa fue modificada el año 2007 mediante el decreto 83 del Ministerio de Defensa Nacional, que aprobó el reglamento complementario de la Ley de Control de Armas Nº 17.798, que especifica la prohibición de venta de fuegos artificiales.

La Ley sanciona con multas que varían de 10 a 50 UTM la comercialización con posibilidad de clausura. Respecto de la fabricación, la multa podría fluctuar entre 25 a 75 UTM con posibilidad de cierre del establecimiento, en tanto que el Juez de Policía Local podrá decomisar las especies incautadas, las que serán puestas a disposición de la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN).

Se trata de elementos de alto riesgo, ya que una vez encendidos se tornan incontrolables y solo se debe esperar a que exploten con el consiguiente riesgo que ello implica para la integridad tanto de quien los manipula como para terceros, pudiendo ocasionar igualmente daños a la propiedad o derivar en incendios forestales o quema de pastizales.

Su uso está únicamente autorizado para espectáculos a cargo de empresas debidamente acreditadas, detonaciones que se realizan en lugares apartados del público y con medidas de seguridad exigidas.

Actualmente mantenemos una exhaustiva fiscalización al comercio, junto con reiterar el llamado a la comunidad a no adquirir ni manipular este tipo de elementos pirotécnicos –prohibidos en nuestro país- motivo por el cual instamos a la comunidad de denunciar de manera oportuna al nivel de emergencias 133 su comercialización, evitando de este modo que nuestros hijos, familias y amigos resulten con daños de por vida producto de la manipulación de fuegos de artificio.

Nuestro único interés es que el nuevo año debe constituir por sobretodo una fecha para celebrar y no para lamentar.

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