Cuando esperar, cansa.

En nuestra región la mayoría de cosas son complicadas de alcanzar. Esto se refleja en cada momento y tiene que ver con diversos factores entre los que resaltan, por supuesto, la lejanía con el resto del país, el clima y también la geografía de nuestra Patagonia. Aquí, todo tiene un costo más elevado que en otras partes de Chile, algo que conocemos bien y que en muchas oportunidades ha desencadenado el debate por ejemplo de contar o no con un sueldo regionalizado y acorde a los gastos extra que tenemos por los factores ya antes mencionados.

Partimos comentando esto porque parece ser que además de lo anterior, durante este año se ha sumado lo complejo de cumplir con plazos en nuestra región, lo que se ha observado por ejemplo en toda la burocracia que implica concretar compromisos en diversos sectores de Aysén. Como todos sabemos, pesca y vivienda han sido las áreas más convulsionadas en este año, debido a que las personas se cansan de seguir soportando estas dificultades que ya se presentan por sí solas en Aysén y que generan, además, complicaciones en la economía del hogar, ya sea por no poder trabajar o por no contar con la casa propia.

Sin embargo, en todo esto, ocurre algo que no se puede obviar, la presión social viene demostrando poco a poco que al parecer las cosas se aceleran con manifestaciones, situación que preocupa, pues nos da a entender que no existe un sistema preparado para anticiparse a las crisis, teniendo que de algún modo responder de forma reactiva.

Todo es difícil en la Patagonia, pero no se puede permitir que el diálogo vaya quedando desplazado por la energía del hastío. Entidades del gobierno tendrán mucho que analizar en este aspecto y tratar de entender desde la realidad común del ciudadano aysenino por qué es que llegan a ocurrir estas cosas, para así poder enfrentarlas de mejor manera.

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