Teletón: Cuarenta años habilitándonos

Un papá muy joven con su hijo en los hombros le explicaba al pequeño la importancia de colaborar con dinero para la Teletón. El diálogo se daba en el hall de acceso al Banco de Chile en Coyhaique. Hacía mucho calor al interior de la sucursal, muchos niños, adultos mayores, familias completas repletaban el lugar con lo que les alcanzó para ayudar a la campaña solidaria.

El papá le explicó a su hijo que con la plata que se logra reunir se mejora la salud y la calidad de vida de los miles de niños y niñas que se atienden en los diversos centros de Teletón a lo largo del país, incluido Coyhaique.

Es verdad, la Teletón en estos cuarenta años ha rehabilitado a miles de niños, muchos de ellos hoy son personas resueltas, que aprendieron a comprenderse, aceptarse y desafiarse a diario para ponerse de pie y seguir luchando toda su vida tal vez. Tan importante como lo anterior, con el trabajo de los centros multidisciplinarios de Teletón también se mejora la salud de los papás de los niños que reciben atención.

Es que nadie está preparado para enfrentar enfermedades o efectos directos o colaterales que pueden cambiar de manera radical la vida de un hijo. Se sufre mucho, se ponen en duda tantas cosas. Por eso es que se ha aprendido a incluir fuertemente a los padres en los tratamientos que ofrece la Teletón con el objetivo multidimensional de habilitarlos para enfrentar la “nueva vida”.

Es el país el que ha aprendido en estas cuatro décadas a habilitarse y ha aprendido emocionado hasta las lágrimas a entender sobre inclusión, discapacidad, capacidades diferentes y diversidad de situaciones en donde la Teletón ha sido una linterna para capacitarse en lenguaje inclusivo, respeto y, por supuesto, solidaridad.

Chile en el tratamiento con personas en situación de discapacidad, ha pasado de la discriminación basada en la ignorancia, burlas y chistes dolorosos. De los sobrenombres y apodos violentos a una sociedad más atenta, más inclusiva.

Son las nuevas generaciones las que están más acostumbradas a recibir en sus equipos de trabajo o en la escuela, a personas con distintas capacidades y discapacidades. Son nuestros niños quienes han evolucionado y discriminan mucho menos que antes.

Es la institución creada en los años 70, que nos ha enseñado a tratarnos mejor, nos ha entregado las herramientas para habilitarnos. Sin duda se puede mejorar mucho más, pero cuando un niño mejora su condición para reincorporarse a la escuela o un joven logra reintegrarse a su trabajo, en ese acto está la Teletón, incluidos sus trabajadores, profesionales, colaboradores y voluntarios.

Cuando un niño se vuelve a poner de pie, logra dar un paso hacia adelante. Es en ese instante mágico que la vida comienza de nuevo, tal como lo expresó una pequeña que aprendió a aceptarse en su nueva condición, que le dijo a su madre que daba las gracias por estar viva y que lo que viene ahora es solo avanzar.

Ahí está la Teletón, en cada paso, en cada doloroso ejercicio que permitirá rehabilitarse, de paso habilitándonos constantemente a cada uno de nosotros.

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