LA PUERTA DE ENTRADA

ORLANDO BAESLER HEGER

 

Las acciones concretas y crecientes de muchas potencias por establecer algún tipo de presencia en la Antártica, distan mucho de ser simples aspiraciones antojadizas y obedecen a toda una estrategia cuidadosamente elaborada dentro de la cual las aprehensiones chilenas no tienen para ellos ninguna importancia. Lo que sí tiene importancia para estas superpotencias es planificar con muchos años de antelación y pensando en varias generaciones más adelante una posibilidad de abastecimiento de agua y energía que nuestro territorio antártico ofrece en forma abierta y abundante, sin dejar de lado la importancia geopolítica de una zona que por sus características ofrece un refugio seguro y permanente para cualquier país que necesitara reiniciar su civilización y cultura, o al menos preservarla, lejos de su área original.

Obviamente, las protestas y enojos diplomáticos chilenos no influirán en las decisiones de muchos países por lograr algún tipo de presencia en el Polo Sur y lo más probable es que se instalen de todas formas en algún lugar del continente helado, ya que lo único que podríamos hacer es regular o limitar la utilización de nuestro territorio soberano como eslabón o peldaño para acceder a uno de los lugares más inaccesibles del planeta

No falta ser un erudito para comprender que las grandes potencias están colapsadas tanto económica como socialmente y que la no lejana desaparición del petróleo desatará una crisis de grandes proporciones que harán fijar la vista de muchos europeos en nuestros amigables y pródigos territorios a la manera de un moderno “nuevo mundo” que podría salvarles la vida.

De nada nos sirve instalar un par de bases en la Antártica si no establecemos primero un real dominio sobre nuestra zona austral. Nuestra región debe ser apoyada porque los apetitos foráneos se abren cuando los territorios se transforman en áreas de importancia geopolítica y estratégica y eso es lo que sucede con Aysén, en donde somos nosotros quienes debemos entender que la ruleta está girando y que en un futuro no distante todo Chile deberá depender de regiones como la nuestra, poseedora de posibilidades         energéticas y alimenticias que progresivamente se están agotando en la zona central.

Sin cuidado y preocupación por lo propio se generan intereses extranjeros que ya están presentes en la Antártica, pero más peligrosa es la situación de Aysén, considerando que para acceder a las riquezas y posibilidades que ofrece el casquete polar antártico somos nosotros precisamente la puerta de entrada.

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