Un triste y lamentable pasado

Orlando Baesler Heger, arquitecto

 

La masiva aparición de extranjeros en nuestro país ya no es algo que nos sorprenda y más allá de incomodarnos o molestarnos debe ser para todos nosotros un gran motivo de satisfacción ya que ante muchas alternativas de destino una gran cantidad de personas que buscan mejorar su calidad de vida simplemente prefieren venirse a Chile.
La mayoría de los inmigrantes han abandonado sus lugares de origen huyendo de la miseria, de la falta de expectativas para sus hijos y en general debido a una variada gama de factores que se originan principalmente en la mala conducción política y económica de sus países, sumándose a esto un altísimo nivel de corrupción por parte de sus gobernantes.
Venezuela pareciera ser el país que representa en nuestra América Latina una especie de suma de todos los males ya que a la demostrada incapacidad de sus gobernantes se agrega el sufrimiento creciente en una población que no tiene las condiciones básicas de vida para llevar un existencia digna, debiendo incluso llegar al extremo de buscar comida en recipientes de basura y cruzar permanentemente a países vecinos en busca de medicinas y alimentos.
Todo extranjero que llega a Chile se maravilla del país que encuentra ya que al lado de la tierra que han dejado, este austral rincón del planeta representa para ellos una especie de regalo divino en el cual se sienten seguros y encuentran una esperanza de vida para sus familias. No hay trabajo que los extranjeros rechacen ya que están agradecidos de la tierra que les abre sus puertas y los trata infinitamente mejor que su propia patria.
Nuestro país es digno de admiración a nivel mundial y día a día son más las personas que quieren venir a compartir una forma de vida que ya quisieran tener nuestros visitantes extranjeros en sus respectivas naciones, muchas de las cuales aún viven en el pasado de recalcitrantes doctrinas izquierdistas que poco a poco han ido desapareciendo y que con el tiempo la historia recordará soo como un triste y lamentable pasado.

 

*Las opiniones vertidas por los columnistas, son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de este medio.

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